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La República miércoles, 12 de agosto de 2020

Enfoque

Misión cumplida

  • Misión cumplida
Miguel Vargas Maldonado
Santo Domingo, RD

Mis cuatro años al frente de la Cancille­ría domini­cana se han caracterizado por una definición sensata de objetivos en el campo de las relaciones exteriores, a partir de un profundo aná­lisis de los factores geopolí­ticos en juego y tomando en cuenta nuestras fortalezas y debilidades. Implemen­tamos una política exterior ágil, dinámica y efectiva en consonancia con los nuevos tiempos.

Me ha correspondido llevar a la práctica una vi­sión actualizada de nues­tras relaciones exteriores, claro está, siguiendo los li­neamientos y orientaciones del presidente Danilo Medi­na, jefe de la política exte­rior dominicana, con quien he trabajado en armonía cuasi perfecta. Hemos tran­sitado por una ruta de nu­merosos e incontrovertibles éxitos, muchos tangibles y otros silenciosos pero no por ello menos eficaces para que hoy en día la República Dominicana sea un país res­petado y con un alto presti­gio en la comunidad Inter­nacional, y su imagen haya remontado alturas no vistas con anterioridad.

Dentro de nuestros lo­gros más notables se sitúa la conquista de un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU pa­ra el período 2019-2020, lo que constituye un hito his­tórico en la diplomacia do­minicana, cuya presidencia ostentamos en dos ocasio­nes. Estamos ahí presentes por primera vez, pese a que somos fundadores de la Or­ganización de las Naciones Unidas hace ya setenta y cuatro (74) años.

Igual relieve histórico conlleva el establecimiento de relaciones diplomáticas  con la República Popular Chi­na y la primera visita oficial de un mandatario dominica­no a ese gran país, consoli­dando así los lazos de coope­ración y comercio. Además de China, ampliamos nues­tra política exterior estable­ciendo nuevas relaciones di­plomáticas con otros once países.

Con los Estados Unidos, nuestro principal socio co­mercial, hemos fortaleci­do las relaciones politica, diplomática y comercial. En­tre otros avances, suscri­bimos un acuerdo para el “pre-clearance”, en los ae­ropuertos dominicanos, de manera que los viajeros ha­cia ese país puedan realizar aquí los trámites de aduana y migración norteamericanos. La implementación de dicho acuerdo está pendiente de la decisión del Tribunal Cons­titucional conforme nuestra Carta Magna. Confiamos en que el oportuno fallo será en beneficio del pueblo domi­nicano, pues se trata de una herramienta de gran utili­dad, y más aún en momen­tos tan críticos del turismo. El país quedaría enlazado con cualquier aeropuerto norte­americano al convertirse en “locales” los vuelos hacia el principal emisor de visitan­tes hacia la República Domi­nicana.

Con nuestro vecino Hai­tí, hemos cultivado un acer­camiento basado en el res­peto mutuo y la aceptación de las diferencias. Mantu­vimos una relación fluida, con intercambios ministeria­les constantes que han contri­buido a la buena vecindad.

Fuimos los anfitriones y patrocinadores del diálogo entre los distintos sectores del liderazgo político de Ve­nezuela, y testigos del Acuer­do de Paz en Colombia, una muestra clara de nuestra pre­ocupación por la paz en la re­gión y del respeto que hemos ganado.

Estos cuatro años han si­do de mucho trabajo. Solo en visitas oficiales estuve en 40 países repartidos por todo el mundo. Aparte de los canci­lleres de la región, me reuní con colegas de todo el mun­do y participé en decenas de reuniones de alto nivel con jefes de Estado, funciona­rios y otros ministros de paí­ses tan importantes como los Estados Unidos, Países Bajos, Alemania, Emiratos Árabes Unidos, China, Colombia, In­donesia, Turquía, Italia, Bra­sil, Argentina, Mexico, Sin­gapur, el Vaticano, India, España, Francia, Reino Uni­do, Bélgica, Rusia, Israel, en­tre otros.

De todos escuché pala­bras elogiosas sobre los avan­ces económicos y sociales del país y la consabida pregunta de cómo lo hemos logrado. La respuesta la sabemos muy bien los dominicanos: disci­plina, dedicación, esfuerzo y políticas sociales y económi­cas adecuadas.

Tuve el grato honor de acompañar al presidente Da­nilo Medina en varios via­jes oficiales como fueron la reunión con Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, a las asambleas generales de las Naciones Unidas, a Costa Ri­ca, Panamá y Jamaica. Tam­bién al Diálogo de Paz de Co­lombia, a Italia, España, a la Cumbre de las Américas en Perú y a la Cumbre Ibero­americana en Guatemala, entre otros.

Asimismo, en este mismo período recibimos delegacio­nes oficiales de decenas de países del mundo y organis­mos internacionales, algu­nos por primera vez en toda nuestra historia. Firmamos memorándum de entendi­miento y de consulta políti­ca con Estados Unidos, Rei­no Unido, Francia, China, Albania, Bélgica, Indonesia, Kuwait, Israel, Laos, Nicara­gua, Colombia, España, Ita­lia, Portugal, Sudáfrica, y An­tigua y Barbuda, entre otros, además de diferentes tipos de acuerdos con más de 20 países. Abrimos nuevas em­bajadas en Turquía, Antigua y Barbuda y República Po­pular China, adquirimos un local para nuestra sede en Panamá y construimos en Brasil la sede y la residencia de nuestra misión en un te­rreno donado por el gobier­no de ese país. Así mismo, abrimos diez consulados ho­norarios, más tres generales en la Guyana Francesa, Hong Kong y Shanghai.

Nuestra apuesta por el multilateralismo como la vía más expedita para encauzar las relaciones internaciona­les en el siglo XXI rindió fru­tos. Alcanzamos posiciones ejecutivas en consejos diver­sos, como son: miembro del Consejo Intergubernamental del Programa Internacional para el Desarrollo de la Co­municación de la UNESCO, para el período 2017-2019; la presidencia del Foro Inter­gubernamental de Minería (IGF), en el período 2017- 2019; la presidencia del Co­mité de Seguridad Alimen­taria Mundial (CSA), en el período 2017-2019; la di­rección ejecutiva del Cen­tro para la Promoción de la Micro, Mediana y Pequeña empresa en Centroamérica (CENPROMYPE), en el pe­ríodo 2017-2020; la presi­dencia de la Comisión Inte­ramericana de Mujeres, de la Organización de Estados Americanos, para el perio­do 2019-2022; miembro de la Comisión Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto de las Nacio­nes Unidas (ACABQ), para el período 2020-2022; miem­bro de la Comisión de las Na­ciones Unidas para el Dere­cho Mercantil Internacional (CNUDMI), para el período 2019-2025, entre otras.

También obtuvimos la pre­sidencia de organismos repre­sentativos como CELAC, SI­CA, AEC, FOCALAE, CICTE, MESOAMÉRICA, entre otros, de los cuales, la Republica Do­minicana ha sido sede de sus respectivas cumbres. Produc­to del esfuerzo y gestión diplo­mática, logramos en noviem­bre del pasado año la sede de la Cumbre Iberoamericana 2022, y desde octubre de este año asumiremos la secretaría general pro témpore que cul­minará con este tan magno evento regional.

Recibimos más de 25 jefes de Estado en el marco de las cumbres de CELAC y SICA, y en viajes oficiales particula­res, entre ellos Pedro Sanchez de España, Nayib Bukele de El Salvador, Laurentino Corti­zo de Panamá, Alejandro Gia­mmattei de Guatemala, y Raúl Castro, en su primera salida al exterior luego de reemplazar a su hermano Fidel.

Otro aspecto a destacar es el cultural. En nuestra gestión, el merengue y la bachata al­canzaron categoría universal al acogerlos la UNESCO como patrimonio inmateriales de la humanidad, y la OEA, decla­rando el Merengue como Pa­trimonio Cultural de las Amé­ricas, y un salón de la OEA fue designado con el nombre de nuestro patricio Juan Pablo Duarte. Así mismo, logramos ser excluidos del capituló IV-B, acción mediante la cual la OEA, valoró y reconoció los avances que en materia de política mi­gratoria y de derechos humanos ha tenido nuestro país.

Ministro Relaciones

Exteriores.