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La República jueves, 06 de agosto de 2020

Entrevista

El país no está en la lista de vacuna para Covid de Oxford

  • El país no está en la lista de vacuna para Covid de Oxford

     El embajador dominicano en Londres, Hugo Guiliani Cury, durante la entrevista concedida a Listín Diario.

  • El país no está en la lista de vacuna para Covid de Oxford
Santo Domingo, RD

La República Do­minicana no es­tá entre los 75 países que tie­nen interés en aliarse para recibir una por­ción de las 2,200 millones de dosis de vacuna para pre­venir el Covid-19 que está desarrollando AstraZeneca-Oxford, informó Hugo Gui­liani Cury, Embajador de Re­pública Dominicana ante el Reino Unido de Gran Breta­ña e Irlanda del Norte.

En una entrevista para el Listín Diario, el embajador Guiliani Cury dio amplios detalles del proceso de desa­rrollo de la vacuna y de los países inicialmente benefi­ciarios.

Embajador Guiliani Cury, usted ha estado observando y escribiendo sobre el tema, díganos ¿Cuál es su opinión sobre lo acontecido?

No se la razón por la cual no queremos darnos cuenta de que la pandemia que enfren­tamos es una crisis de una in­sospechada magnitud.

Estando en Londres, ene­ro 2020, nos enteramos de lo que ocurrió en China y otros países de Asia. El tema me atrajo y comencé a leer y asistir a encuentros sobre este tema. Me fui formando una clara idea y seguí docu­mentándome sobre las políti­cas que instrumentaban Chi­na, Corea del Sur y Singapur. Esos fueron los países exito­sos. Escribí algunos artícu­los para nuestra prensa y re­comendé que siguiéramos el ejemplo de esas naciones.

Era obvio que para com­batir esta pandemia se ne­cesitaba la cooperación in­ternacional. Hice intentos y quise que se llevara una propuesta al Consejo de Se­guridad de la ONU. Pero las divergencias en ese Consejo entre China y Estados Uni­dos impedirían cualquier iniciativa. Lo mismo ocu­rrió en otros escenarios por las diferencias de Estados Unidos con la Organización Mundial de la Salud (OMS). La ayuda internacional y bi­lateral hacia el mundo nun­ca apareció y cada cual tuvo que resolver con sus propios medios.

Nuestro país con los esca­sos recursos humanos y fi­nancieros adoptó políticas para combatir al COVID-19. Creo que lo hemos hecho bien. Nuestros médicos, en lo que se refiere a la fase del tratamiento, han sido muy efectivos y exitosos frente a los miles de fallecidos que diariamente ocurrían en los países ricos y de medicina avanzada. Eso ocurrió debi­do a que algunos de nuestros mejores médicos decidieron ensayar con algunos medica­mentos. Tuvieron éxito y por ello es que tenemos una ba­ja tasa de letalidad. Así como digo donde hemos sido muy buenos, debo decir donde hemos fallado.

Me hubiera gustado que desde el primero de marzo se hubiese declarado el es­tado de emergencia. Igual­mente, que se hicieran más pruebas, con menos burocra­cia, más focalizadas y con un mayor rastreo. No fui, ni soy partidario de aperturas en el día y cierre en las noches. El COVID-19 es contagioso 24 horas al día. También a ve­ces sentí falta de autoridad y falta de cooperación de mis conciudadanos. Pero siem­pre estuve consciente que las autoridades hacían lo posi­ble. Se muy bien que una co­sa es tocar guitarra y otra con violín. Por tanto, me imagi­no las dificultades que tuvo la Comisión de Alto Nivel en contra del virus en la instru­mentación y operación de las medidas adoptadas por ellos.

¿Qué opina entonces so­bre lo que debemos hacer ahora? ¿Abrir o cerrar la economía?

Ese es el dilema, abrir o ce­rrar. A veces cuando uno no encuentra solución a un pro­blema, debe hacer una pausa y ayudarse con las experien­cias y sabidurías de otros. Eso hice y en semanas pasadas me encontré con unos artícu­los del afamado escritor Yu­val Harari, quien es el autor del libro ‘’Sapiens’’. Su ensayo fue para mi tan refrescante como uno de esos baños que me doy en Villa Miriam, en las aguas del rio San Rafael.

Harari tocó temas crucia­les sobre el porvenir inme­diato de nuestro mundo, en­tre ellos el de la vigilancia biométrica y nuestra intimi­dad. Pero el tema que aho­ra nos atañe es sobre su en­foque en como derrotar este virus.

Harari indica que solo hay dos formas de lograr­lo. Una de ellas es un cierre completo donde el gobierno debe ejercer toda su autori­dad y castigar a quienes no la cumplen. Es una modali­dad donde se implanta una vigilancia autoritaria con un apoderamiento a la ciuda­danía. Es decir, un cierre de la economía donde se apli­ca mano dura y disciplina. Lo primero según Harari es la salud, la reactivación eco­nómica se hace después que se haya controlado la pan­demia. La segunda solución que Harari nos da es com­partir toda la información con el resto del mundo y tra­tar de obtener una efectiva cooperación internacional.

La primera solución que Harari recomienda no es po­sible dado lo poco discipli­nados que somos y al tipo de régimen que tenemos. Y la se­gunda sugerencia tampoco. En esta crisis, la ausencia de la comunidad internacional ha sido absoluta. El Conse­jo de Seguridad de las Nacio­nes Unidas nada hizo y se pa­ralizó con la confrontación de Estados Unidos y China. La Organización Mundial de la Salud, quien se supone debió estar a la cabeza en una cri­sis de esta naturaleza, perdió el apoyo y los recursos norte­americanos e igualmente na­da hizo. Los G, sean 7 o 20, no funcionaron y el presidente Trump los declaró obsoletos. Es decir, que el multilateralis­mo después de la pandemia ha caído en crisis. El mun­do necesita una nueva visión y mejores instituciones a ni­vel global, pero esto tampoco ocurrirá en el corto plazo.

¿Entonces cuál es la solu­ción?

Al final de la historia, la úni­ca solución para esta pande­mia es encontrar una vacuna. Parece ser que los principa­les centros científicos a nivel mundial están cerca de poder lanzar al mercado una vacu­na. Al presente, unos doce la­boratorios son los que están cerca de alcanzar esa meta. Se estima que tres de ellos po­drán hacerlo antes de finali­zar el presente año. Estos son, CanSino Biologics en China, AstraZeneca – Oxford Uni­versity en el Reino Unido y Pfizer Pharma en Alemania.

AstraZeneca en conjunto con la universidad de Oxford, es quien lleva la delantera. Por ello el grupo de Embaja­dores de Latinoamérica en el Reino Unido ha estado acti­vo sobre este tema. Nuestro grupo ha hecho importantes contactos con la universidad de Oxford, donde se han ob­tenido informaciones que po­drían ayudar a nuestros paí­ses. Pudimos conocer que la vacuna de la universidad de Oxford tendrá un precio de venta al costo. Este ha sido determinado para cada vacu­na en unos 3.25 dólares.

En AstraZeneca – Oxford, piensan que la vacuna po­dría estar en el mercado en septiembre del presente año. En esta fase, ellos producirán unos 2,200 millones de dosis. Esa cantidad esta ya compro­metida de la manera siguien­te:

– 100 millones de dosis pa­ra el Reino Unido

– 100 millones de dosis pa­ra el Brasil

– 300 millones de dosis pa­ra Estados Unidos

– 400 millones de dosis pa­ra la Comunidad Europea

– 1000 millones de dosis para la India

– 300 millones de dosis pa­ra Covax – Gabi

La suma de esas partidas es la totalidad de la produc­ción que tendrá AstraZene­ca – Oxford en esta primera fase. Esto significa que nues­tros países solo podrán tener acceso a esta vacuna en una pequeña proporción. Estas serán las provenientes de los 300 millones de dosis que les fueron asignadas a Covax – Gabi, los cuales serán repar­tidos a nivel mundial. A esta fecha unas 75 naciones han expresado interés en unirse a las facilidades de esta alian­za para las vacunas que se le asignaran a Covax – Gabi. En el listado de los 75 países que han hecho compromisos no figura la República Domini­cana

El país y las autoridades de salud deben ir tomando de­cisiones sobre ese asunto. De forma que no ocurra como el caso de los reactivos, cuya ad­quisición se les hizo difícil a las autoridades de la salud.

La revista British Vogue, en una reciente edición pu­blicó una foto de una playa dominicana llena de basura y objetos plásticos. Eso cau­só desagrado en el país y en respuesta a esto usted es­cribió una carta dirigida a los editores de la revista. Dí­ganos, ¿Cuál ha sido la reac­ción de British Vogue?

La carta tuvo un buen impac­to dentro y fuera del país. Hace unos días tuve una videocon­ferencia con dos de los edito­res de la revista British Vogue en Londres. Fue una conversación constructiva donde aclaramos las posiciones. Creo que de este impase saldrán cosas positivas y en cuanto a Vogue, el país se ha ganado un influyente amigo.


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