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La República sábado, 13 de junio de 2020

Enfoque

Vertederos de basura dominicanos: masiva calamidad pública

  • Vertederos de basura dominicanos: masiva calamidad pública
REYNALDO PEGUERO
Santiago, RD

República Do­minicana tie­ne desafíos inaplazables en el mane­jo de residuos sólidos. Para disponer de toda la basu­ra de la nación se registran 350 vertederos. Los 158 municipios del territorio nacional, tienen al menos dos destinos finales de re­siduos cada uno. Cuando organismos independien­tes y agencias especializa­das estudian la mayoría de ellos, se observan en masi­vo desorden con elevada presencia de microorga­nismos, desechos hospi­talarios peligrosos, gases tóxicos, materias genera­doras de incendios, ma­los olores y cientos de mi­les de insectos y roedores transmisores de enferme­dades.

Se conoce que diaria­mente en el país se produ­cen más de 13,000 tone­ladas a razón 2.3 libras/habitante. De este total el 32% son materiales inor­gánicos, imperecederos, duraderos, desechos y re­siduos reciclables de valor comercial.

El 66% de los destinos finales de basura domini­canos ocupan terrenos de alta calidad agrológica. Igualmente se conoce que el 60% de ellos están situa­dos en zonas de importan­cia hidrológica muy próxi­mos a ríos, arroyos y presas. Toda la basura dominica­na genera 43,000 litros/día de lixiviados, o sea lí­quidos contaminantes, ne­gros, amarillos, densos de mal olor a ácido y restos de espuma. Mientras en Amé­rica Latina de cada 100 ver­tederos, 45 son de mala ca­lidad y muy contaminantes, en la República Dominica­na esta proporción empeo­ra a más 95%. Los vertede­ros a cielo abierto son un factor de contaminación del suelo y todas las fuentes de agua del suelo y el subsue­lo. Afectan sensiblemente la salud de las personas por el humo generador de cien­tos de miles de casos de en­fermedades respiratorias y alergias.

En América Latina y el Caribe hay 14,000 territo­rios que se usan como verte­deros controlados; vertede­ros a cielo abierto y rellenos sanitarios. El costo prome­dio en dólares por tonelada dispuesta en ellos es $20.4. Brasil tiene el costo más al­to con $31.5. En Santiago de los Caballeros, Repúbli­ca Dominicana es 24.3 dó­lares.

Para resolver esta proble­mática, el Estado dominica­no efectúa intervenciones de débil impacto. Primero, el Ministerio de Medio Am­biente formuló el proyecto de ley de gestión integral que “deambula” en el Con­greso desde año 2014. Se­gundo, se instituyó en 2017 del Plan Dominicana Lim­pia como iniciativa del Go­bierno, vía el Ministerio de la Presidencia y coordinada por la Dirección General de Programas Especiales de la Presidencia (DIGEPEP).

Esta creación fue refor­zada por el Decreto 233-17 que declaró el tercer sábado del mes de sep­tiembre de cada año, co­mo “Día Nacional de Lim­pieza” en el marco del Día Interamericano de la Lim­pieza. En 2017, el pre­sidente Danilo Medina anunció una inversión de RD$1,500 millones pa­ra los próximos tres años (2017-2020), con el fin de apoyar el Plan Dominica­na Limpia y otros RD$318 millones adicionales para de equipos pesados de los ayuntamientos. No hemos podido encontrar el repor­te exacto de rendición de cuentas de esta inversión pública.

Se subraya además las do­naciones de camiones com­pactadores efectuadas por el gobierno a diversos ayun­tamientos. En especial los 12 camiones donados por el presidente Danilo Medina, al Ayuntamiento de Santiago dirigido por Abel Martínez. Donaciones que se recono­cen, pero que vienen a suplir el incumplimiento por más de 17 años de la Ley 166-03 que obliga a transferir a los municipios el 10% del presu­puesto general de la Nación.

En el caso de Santiago, los residuos sólidos impulsados en la administración del Al­calde Abel Martínez, convir­tieron la limpieza municipal, aseo urbano y la higieniza­ción en un modelo que inclu­so ayuda a detener el avance de la Pandemia Covid-19.

Desde el año 2005, el Con­sejo para el Desarrollo Estra­tégico (CDES) fue la primera organización social de la Na­ción que formuló una agenda de gestión de residuos. Em­presarios de reconocida res­ponsabilidad social como Fé­lix García, Miky Lama, Juan José Batlle Álvarez y Rafael Yunén trabajaron en conjun­to con técnicos y autorida­des municipales. Se gestó la Corporación de Aseo de Santiago con estatutos re­conocidos por el Concejo de Regidores. Era la primera vez en mucho tiempo que la sociedad civil se aliaba a las autoridades para impulsar un sistema integral de ges­tión de residuos solidos con apoyo de varias agencias in­ternacionales.

Sin embargo, este siste­ma no tuvo la sostenibilidad necesaria en la medida que las autoridades del perío­do 2010-2016 pretendiendo “generar energía de la basu­ra”, desmontaron este régi­men creando la más grande crisis de basura que ha teni­do Santiago en toda su histo­ria. Anarquía que fue sinteti­zada críticamente en el año 2011 por las autoridades del Consejo para el Desarrollo (CDES) en un diagnóstico re­sumido en carta firmada por Carlos Fondeur, presidente del Plan Estratégico y dirigida al Alcalde de turno.

Este diagnóstico puso en evidencia la cancelación de más de 25 ingenieros en­trenados en Japón por la Agencia de Cooperación de ese país. El hurto de los ca­bles y del programa auto­matizado de pesaje de los camiones recolectores; el deterioro del control geo­referenciado de la flota de compactadores y la pérdida de cientos de salarios men­suales de las brigadas que trabajan en la limpieza. Este desorden produjo en San­tiago más de 1,500 vertede­ros improvisados de basura.

En este orden, si valora­mos lo acontecido en el verte­dero de Duquesa, Santo Do­mingo y las buenas prácticas del relleno sanitario de Rafey en Santiago se tienen de re­ferencia dos polos del mane­jo. El impacto positivo de los más de 350 vertederos de ba­sura dominicanos, impone acciones de ordenamiento y gestión metropolitana man­comunada que serán trata­das en la próxima entrega.

El autor es director del Plan Estratégico Santiago 2030


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