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La República miércoles, 11 de septiembre de 2019

LA EPIDEMIA DEL SUICIDIO

Especialistas piden hablar del suicidio en aulas y plazas comerciales

Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com
Santo Domingo, RD

Especialistas de la salud mental exhortan a hablar del suicidio sin tabúes ni vergüenza, al evaluar para LISTÍN DIARIO la cantidad de casos ocurridos en el país en los últimos doce años, a razón de uno cada trece horas.

Alexandra Híchez, psiquiatra, y Heidy Camilo, sicóloga, coinciden en señalar que ha llegado el momento de hablar del suicidio de manera seria y a todos los niveles de la sociedad, para garantizar una prevención efectiva que detenga las alarmantes cifras de muertes por esta causa que se registran año tras año.

Ambas especialistas sugieren que el tema sea llevado a escuelas, universidades, plazas comerciales y otros espacios públicos para acabar con el estigma que genera hablar de trastornos anímicos y del suicidio.


La sicóloga Heidy Camilo deplora la pobre cobertura en salud mental y la carestía de los medicamentes. 

Hablar no incentiva 
Camilo lamentó los tabúes y miedos al momento de tratar el tema porque se piensa erróneamente que podría incentivar a potenciales suicidas. “Hay que tratar el tema a nivel de adolescentes, adultos jóvenes, personas de la tercera edad. Es el momento de ponerle nombre a las cosas porque en la medida que las visibilizo las puedo trabajar y prevenir”, agregó la sicóloga.  

La experta advirtió que cuando alguien sobrevive a un evento suicida lo último que necesita es que se le juzgue, como regularmente hacen familiares cercanos, por lo que sugiere que  el proceso terapéutico se extienda también a parientes de las personas con ideas suicidas o que lo han intentado.

La especialista de la salud mental abogó por campañas de psicoeducación para que quienes tengan ideas suicidas procuren ayuda de inmediato y reciban los servicios de salud que necesitan, así como mejorar la oferta de atención especializada y el acceso a medicamentos para garantizar un adecuado tratamiento.

La experta precisó que las áreas de salud mental de los hospitales  están siempre abarrotadas de pacientes, lo que dificulta profundizar en la atención y afecta también la capacidad de internamiento para atender las crisis de personas con ideas suicidas.

“Primero, tenemos mucha demanda y poca oferta en ese sentido, y segundo el costo de los medicamentos para pacientes psiquiátricos es bastante elevado y regularmente se indican por un tiempo prolongado”, indicó Camilo, quien deplora la pobre cobertura en esa especialidad por parte del Sistema Dominicano de Seguridad Social.

Como profesional, se siente altamente preocupada por las cifras alarmantes de suicidios y por el incremento de los casos, incluso en la adolescencia, segmento de la población donde antes era poco frecuente.

Sugiere poner especial atención a la depresión “enmascarada”, ya que las personas con esta condición no muestran síntomas y la consumación del suicidio en quienes la padecen es altamente efectiva.

Con respecto al criterio de que hay que ser muy valiente o cobarde para cometer un hecho así, aclaró que el suicida no procura la muere, sino escapar de un dolor profundo que lacera sus pensamientos y emociones. “Son personas que sufren una herida emocional o psicológica que no saben manejar, y por eso ven la muerte como una opción”, añadió.

Exhortó a las autoridades del sector salud crear diversos niveles de prevención e intervención que permitan a potenciales suicidas recibir la asistencia que necesitan. La prevención consiste –argumenta- en proporcionales a esas personas las herramientas que les permitan manejar sus estados depresivos generados por diversas razones.


La psiquiatra Alexandra Híchez considera que el suicidio debe asumirse como una prioridad en el sistema de salud, al igual que cualquier enfermedad catastrófica.

Cifras alarmantes
Para la psiquiatra Híchez, la cantidad de 284 suicidios en los primeros seis meses del año es alarmante, porque el año pasado ocurrieron más muertes por esa causa en el segundo semestre.

“Cada 13 horas ocurre un suicidio en República Dominicana, casi dos por día”, indicó la especialista, quien advierte que son cifras sesgadas porque solo se registran los consumados en el momento del acto y nunca los que fallecen tiempo después por las complicaciones del suicidio fallido.

La jefa del Departamento de Salud Mental del hospital Salvador B. Gautier considera vital para enfrentar la problemática disponer de estadísticas reales que permitan orientar el trabajo preventivo.

Híchez explica que aunque el suicidio se define como el acto voluntario en que una persona le pone fin a su vida, implica todo un proceso que incluye pensamiento, idea, intentos, suicidios frustrados y suicidios consumados.

Los suicidios son motivados principalmente por trastornos psiquiátricos y sicológicos, pero la profesional de la conducta advierte que la “piedra en el zapato” actualmente son las adicciones, ya que el 50% de las camas en unidades de intervención en crisis son ocupadas por pacientes con abuso de sustancias.

“El problema es que no tenemos programas de rehabilitación integrados al sistema de Salud Pública, y al no tenerlo, cuando el paciente regresa a su entorno luego de una intervención por crisis, vuelve a consumir”, indicó la especialista en adicciones.

La psiquiatra lamenta que los suicidios cada año se mantengan de manera sostenida, especialmente en los dos extremos de la vida –jóvenes y personas de la tercera edad- lo que indica que debe asumirse como una prioridad en el sistema de salud, al igual que cualquier enfermedad catastrófica.

Con respecto a los niños y adolescentes, observa con preocupación el uso extensivo de las tecnologías y el acceso a diversos contenidos sin la supervisión de los padres. “Y muchas veces los intentos y los suicidios que se logran son estimulados por lo que se maneja en el internet”, añadió la profesional de la conducta, quien también deplora que las estadísticas no midan el impacto de los feminicidios-suicidos en el país.

Híchez favorece también que el tema sea llevado a escuelas, universidades, plazas comerciales y otros espacios públicos. “No podemos verlo como algo de carácter, la depresión es una enfermedad y el trastorno de ansiedad es una de las enfermedades más incapacitantes. Debemos de promover estilos de vida más saludables en salud mental, porque una persona sin salud mental no puede solventar ninguna de sus otras necesidades”, añadió.


El apoyo de la familia es importante para las personas que han intentado suicidarse


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