Opinión

Enfoque

Política de género: Propuesta de educacion sexual inaceptable

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Patricia E. AcraSanto Domingo, RD

Con el tiempo, la Ideología de Género abre las puertas a la invitación de arrestar el proceso natural de pubertad en los adolescentes para dar paso al cambio radical de sexo en aquellos jóvenes a los que se les ha sembrado un malestar tan grande consigo mismos que desean reasignar su condición biológica o convertirse en transgénero. Este objetivo se logra en tres etapas. La primera es a través de la administración de unos medicamentos que son tan potentes que se utilizan igualmente para el tratamiento de cáncer de próstata y de seno, y que van bloqueando poco a poco las hormonas producidas de forma natural por sus cuerpos durante la pubertad. Luego, en una segunda etapa, se le administran las hormonas contrarias a su sexo biológico, testosterona si es mujer y estrógeno si es hombre, con el objetivo de iniciar los cambios en su apariencia física. Esto toma algunos años, y llega un momento en que el proceso se hace irreversible. Ya en la etapa final, el individuo se somete a una serie de intervenciones quirúrgicas, usualmente en número de tres o más, a través de las cuales literalmente se van mutilando poco a poco y con mucho dolor, sus órganos sexuales biológicos para cambiarlo por otros totalmente artificiales, que nunca funcionarán apropiadamente y, lo más penoso, que tampoco le proporcionarán la satisfacción emocional que tanto perseguían.

A pesar de que las estadísticas establecen que las tasas de mortalidad posoperatoria y las tasas de suicidio entre transexuales es mucho mayor que en el resto de la sociedad, a pesar de que se ha demostrado que las hormonas administradas alteran la función hepática, cardiaca, aumentan los niveles de colesterol, y alteran el sistema nervioso central, muchos centros en EEUU ofrecen los tratamientos de forma gratuita y sin autorización de sus padres. Una joven, por ejemplo, puede ir donde su Pediatra sola y discutir que desea ser transgénero. Después de la evaluación, su Pediatra puede acceder a darle los medicamentos a esta joven para prepararla para el cambio de sexo. La madre puede empezar a notar que aumenta el peso, altera el tono de su voz, modifica la conformación de su cuerpo y aumenta la vellosidad en la cara de su hija, al ir a reclamar, la Pediatra puede notificar la conducta “inapropiada” de la madre a servicios sociales por obstrucción de los derechos de la joven. ¡Ay si la mamá vuelve a la casa y pone de castigo a la niña o simplemente sugiere que debe ir a un psicólogo para conversar acerca de la posible confusión! Como la disforia de género se considera una entidad no patológica por el Manual DSM-5 de Psiquiatría, la madre debe aceptarla y validarla y, si insiste en intentar obstruir el tratamiento, esa madre pudiera terminar perdiendo la custodia de su hija.

En Inglaterra, por ejemplo, se permitirá a los menores a partir de 12 años reclamar un certificado para el cambio legal de su sexo. Y, en el caso de que los padres no estén de acuerdo con el menor, decide la cuestión un juzgado estatal que se impone sobre la voluntad de su familia. ¿Qué agenda política impuesta por los gobiernos tiene mayor capacidad que esta para disgregar a la familia? ¡Ninguna!

En Australia, la presencia de la ideología de género en los colegios está haciendo estragos entre la población infantil. El Hospital Pediátrico de Perth tuvo que abrir un departamento para la ‘diversidad’ por el aumento de casos de menores de 18 años que se consideran ya “trans”. Todo sucedido entre los años 2017 y 2018 por aumento importante de la tendencia transgénero.

Por otro lado, la instauración de la Política de Género ha incentivado a que los niños sean foco de atracción sexual a un punto que incluso algunos miembros del Lobby Gay están buscando legalizar la Pedofilia (Llamada: Pedosexualidad), representada por el color azul del Lobby, y proclamando el lema “el amor no tiene edad”. Ya en Francia, por ejemplo, se aprobó una ley que no fija la edad mínima en la que un joven puede consentir el sexo con un adulto, lo que significa que muchos de los adultos que tienen relaciones sexuales con niños no serán procesados por violación.

Una vez implantada la Política de Género, habrá ocasiones en las que tampoco una madre le podrá decir a su hijo algo tan sencillo como: “Ven acá, Hijo mío”, porque la palabra hijo involucraría una afirmación sexista y, si el niño aún no está definido en lo que quiere ser y se encuentra confundido, esa madre pudiera entonces ofenderlo y debería solo llamarlo por su nombre: “Ven acá, Juan”, por ejemplo, igual como lo haría cualquier otra persona al referirse al mismo individuo. De esta manera, ya ese niño no solo no será “hijo de...”, sino tampoco “hermano, sobrino, nieto de... nadie” ¿Qué mayor desvínculo afectivo y social que este? ¡Ninguno!

Los padres, víctimas de la Política de Género, se han unido e iniciado movimientos sociales para defender a sus familias como lo son: “Con Mis Hijos No Te Metas”, “Kelsey Coallition”, “A Mis Hijos no los Tocan”, entre otros.

Como vemos, la Política de Género le da permiso al Gobierno para convertirse en el regulador social de las familias, con poder administrativo para sustraerle miembros a éstas, si no están conforme a su voluntad absoluta y radical, llegando al extremo de separar hijos de sus padres por razones que en su base son acientíficas y patológicas, convirtiendo a los gobiernos en Dictaduras.

Podemos pensar que eso nunca pasaría aquí. ¡Pues están equivocados! Ese es precisamente el engaño de la Política de Género, introducirse sutil e inocentemente, para luego hacer crecer sus tentáculos sin posibilidad de retroceso.

Pero esto no es lo peor de todo. Además de desfragmentar a los niños, deconstruir a la familia y a la sociedad; además de ir en contra de lo científicamente establecido y recomendado, además de provocar aumento de enfermedades físicas y emocionales, y además de ser una ley creada con el firme propósito de hacer daño a la población más vulnerable, lo peor de todo es que la Política de Género coloca a Dios mismo en tela de juicio. Establece abiertamente que Dios Todopoderoso, creador de todo lo visible y lo invisible, ha fallado, se equivocó en su plan de creación y por eso le urge a la humanidad corregirlo. Le daríamos abiertamente la espalda a Dios a través de quienes hemos depositado nuestra confianza en la guía de nuestro pueblo, nuestros dirigentes. ¡Tremenda soberbia moral a la que no me arriesgaría!

Basta con estudiar la historia de la humanidad. Cada vez que el hombre ha salido del orden divino para el cual ha sido creado, ha fallado. Lo hemos experimentado en Sodoma y Gomorra, profetizada su destrucción por su corriente hedonista, la cual también llevó a su fin a los poderosos Imperios de Grecia y Roma en la antigüedad y en estos tiempos, si no lo detenemos, también nos llevará al fin con el florecimiento de la Política de Género. Aún estamos a tiempo. Aun podemos defender a la familia, nuestro valor social más importante, el que con mayor celo debemos preservar, cuidar y defender. Este es el momento de actuar.