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LA GENERACIÓN Z

Ballet humaniza a la generación Z

Pese a los avances tecnológicos registrados en el mundo, no existe una aplicación que permita su estudio sin presencia física y la guía de un maestro.

Ivelisse VillegasSanto Domingo

Mercedes Pérez va todos los días, de 3:30 de la tarde hasta las 7:00 de la noche. Se sienta a esperar pacientemente que terminen las clases para retornar a su hogar. Ella llegó a la Escuela Nacional de Danza por recomendación del ortopeda. Su hija Nábila debía estudiar ballet para corregir su condición de “pie plano”. Esto se presenta como una disminución de la altura del arco longitudinal plantar, también llamado bóveda plantar.

Los resultados han sido satisfactorios, como también, los efectos positivos que ve en su hija, los cuales describe como maravillosos por las siguientes razones: “Es una adolescente centrada en sus prioridades, está consciente de la realidad en la que vive, consume tecnología, pero no es su prioridad, responsable, estudia mucho, tiene buen comportamiento, y hasta ahora, está enamorada de lo que hace”, confiesa la madre. Muchas personas se acercan y le dicen: “Ella no parece de esta generación”, se refieren a la Z, conformada por jóvenes nativos digitales, cuyo mundo depende de la tecnología y todo lo que esta les pueda ofrecer de la forma más rápida.

Futuro Expertos afirman que esta generación, nacida desde el 1996 hasta la fecha, serán los responsables de tomar las decisiones más perentorias de la humanidad en los próximos 10 años. Por tal razón, se hace necesario humanizarlos más, y como dice el canal de Youtube Generación Z, en Costa Rica, una plataforma creada para explorar y divulgar todas sus inquietudes: “El arte nos ayuda a integrarnos más a la sociedad”.

Educación Según un estudio publicado en la revista Forbes México, aproximadamente 60% de la generación Z siente que sus padres tienen la mayor influencia sobre las “decisiones con respecto a su educación y su carrera”. Así pasa con el arte, siendo la danza una de las disciplinas artísticas elegidas por los padres para que sus hijos permanezcan más centrados en valores y sentido de pertenencia familiar.

Alina Abreu, directora de la escuela del mismo nombre, dice que llegan porque los padres les ven alguna aptitud que les dice que son buenos para el baile, otros por la influencia de las redes sociales y Disney. Asimismo, cuando son jóvenes y descubren que tienen esta pasión obtienen los mismos beneficios que si los hubiesen hecho en la niñez, como son orden, estabilidad, responsabilidad y sentido de trabajo en equipo, además de que se convierten en personas estables emocionalmente. “Muchas veces son los padres que deciden llevar al niño a la escuela o academia de danza, pero en ese proceso de formación, son pocos los que se quedan en el camino, precisamente, por esa falta de pasión, indispensable en el estudio de cualquiera de las disciplinas artísticas. Estoy convencida de que la danza es la expresión del alma, la poesía del movimiento, belleza, entrega, compromisoÖ Es más que nada pasión y gozo”, dice la directora de la Escuela Nacional de Danza (Endanza), Marinella Sallent.

Motivación El ballet, que motiva la formación integral de sus hijos e hijas, es indispensable para la convivencia en el presente y en el futuro de la sociedades.

Los alumnos de danza descubren la responsabilidad, respeto, solidaridad y perseverancia en el camino hacia el éxito. “Esta es la gran importancia de la enseñanza artística, a través de la cual hemos visto cambios visibles en el niño desde que inicia hasta convertirse en un joven”, asegura la directora de Endanza.

Escuelas La danza, específicamente, desarrolla destrezas físicas, intelectuales, imaginación y creatividad, y aunque esta diciplina no es muy popular en la generación Z, hay una población de 143 niñas y jóvenes, incluidos 32 varones, en Endanza, una dependencia de la Dirección General de Bellas Artes. Escuelas privadas hay aproximadamente 50 y un promedio de 600 alumnos. Según expertos, la danza no da un bienestar económico rápido, y esto a veces, resta decisión a los jóvenes. Su única opción es una entrega por amor y pasión.

Testimonio Ángel Marie Polanco, de 17 años de edad, egresada de Endanza, dice que uno de los beneficios que le aporta estudiar ballet fue la disciplina, valor muy importante, ya que asistir nueve años a la escuela de forma puntual es un reto.

“Cuando ingresé fue por iniciativa de mi madre, no sabía si iba a depender económicamente, si iba a ser una profesional del ballet o un hobbie. Ahora es amor y pasión”, indicó.

Ser generación Z no es una limitante para desarrollarse en este medio, al contrario, es la mejor decisión que puede tomar cualquier padre o joven, porque hay muchas herramientas que se pueden tomar a nuestro favor, pero sin abandonar sus estudios universitarios como respaldo.

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