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La República viernes, 17 de mayo de 2019

Perspectiva electoral 2020

La reunión del lunes nada cambió en el PLD

  • La reunión del lunes nada cambió en el PLD
Felipe Ciprián
felipe.ciprian@listindiario.com
Santo Domingo

Aunque había la expectativa de que en la reunión del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) del pasado lunes se tratara el tema de la propuesta de pedirle a los legisladores morados que impulsen una reforma constitucional para habilitar una probable candidatura del presidente Danilo Medina, dos circunstancias confluyeron días antes para aplazarla.

Esa era la línea a seguir prevista una semana antes, pero el alto mando del danilismo vio llegar dos informaciones desagradables: la primera fue la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la Ley de Partidos que quita a los organismos dirigentes la facultad de seleccionar la modalidad de selección de los candidatos y la retorna a los que señalan los estatutos de cada partido.

La segunda fue la decisión reglamentaria de la Junta Central Electoral (JCE) que elimina el arrastre del senador por los votos de los diputados en 26 provincias, pero la mantiene en cinco provincias y el Distrito Nacional. Tanto el mantenimiento del arrastre del senador a través del voto de los diputados, como la elección del candidato presidencial mediante primarias abiertas, son una especie de líneas rojas que el danilismo ha levantado con igual vigor que el leonelismo subraya que no se debe modificar la Constitución para habilitar el camino de la reelección de Danilo.

¿Qué pasó en la reunión del Comité Político del pasado lunes 13 de mayo de 2019?

Muy sencillo: ante los dos “ruidos” que llegaron inoportunamente al cronograma del danilismo para materializar la reforma constitucional y lanzar la candidatura de Danilo, su alto mando decidió aplacarlos primero, en armonía con el leonelismo -ninguna unidad, que ya no existe- y luego mantener la ruta en vuelo de crucero tras la reelección.

Las decisiones
El de la reelección fue tema aplazado y en su lugar el Comité Político decidió: Uno, que mantiene la modalidad de primarias abiertas para seleccionar sus candidatos como lo dispuso la Ley de Partidos, dado que como las decisiones del Tribunal Constitucional no tienen efectos retroactivos, cuando el Comité Central del PLD decidió esa modalidad de selección de candidaturas, era legal.

Dos, que ante la reglamentación de la JCE de eliminar el arrastre del senador en 26 provincias y mantenerlo en seis, el PLD recurrirá ante el Tribunal Superior Electoral para que se mantenga en todas.

En lo relativo al tema de qué organismo dentro del partido puede decidir la modalidad de selección de las candidaturas, la preferencia del expresidente Leonel Fernández es de que fuera con el padrón interno del PLD como dicen sus estatutos.

En varias ocasiones he escrito que estoy de acuerdo con Leonel de que son los miembros de cada partido quienes deben escoger a sus dirigentes y a sus candidatos, que eso es lo que diferencia a un militante político de un simpatizante inorgánico.

Yo sé que el danilismo no quiere padrón cerrado porque se trata de un registro de miembros que en el PLD está congelado hace ocho años y quien lo organizó fue el senador Félix Bautista, alto mando del leonelismo, en su condición de exsecretario de Organización.

Pero abordado el tema en el Comité Político del PLD, la decisión fue mantener la selección de candidaturas mediante primarias abiertas, porque el fallo del Tribunal Constitucional no tiene efecto retroactivo y ya el Comité Central del PLD había decidido el 26 de octubre pasado que ese era su método de elección, lo había comunicado a la JCE y ésta lo había aceptado.

Al amanecer del lunes 13 de mayo salió publicado el ensayo de Leonel en el Listín, en el que batía palmas porque el Tribunal Constitucional le había dado la razón en aquello de que las primarias abiertas y simultáneas son inconstitucionales y de que los candidatos se escogen según lo establece el estatuto de cada partido.

Parece que ante esta sentencia del Constitucional, Leonel suponía que el danilismo admitiría que había que acogerse a los estatutos del PLD para seleccionar los candidatos, pero no, el poderoso Comité Político se acogió a la irretroactividad de la ley y las sentencias para mantener primarias abiertas para escoger sus candidatos.

El arrastre para negociar
Sobre el tema del arrastre del senador, parece que el leonelismo está de acuerdo con mantenerlo, porque el dirigente más lúcido y honesto de su proyecto, el magistrado Radhamés Jiménez Peña, aceptó ser parte de una comisión de juristas peledeístas para elevar un recurso ante el TSE para que se mantenga el arrastre en todo el país.

Lo cierto es que los dos temas tratados en la reunión del Comité Político del PLD fueron ganancias netas -otra vez- para el danilismo, primero porque se mantiene la modalidad de selección de candidaturas con primarias de padrón abierto y segundo porque si se mantuviera el arrastre del senador en todo el país, las posibilidades de pactar nuevamente “reelección por reelección”, serían clave para que Danilo controlara el Senado, que en el eventual caso de que perdiera la reelección, constituiría una trinchera de la muerte para cualquier otro proyecto y para mantener el control judicial.

Aunque las dos decisiones de la semana pasada -la del Tribunal Constitucional y la del TSE- debieron fortalecer las posibilidades de Leonel al interior del PLD, los hechos reales indican que no ha logrado nada, salvo que el danilismo no pudo lanzar la reforma constitucional el lunes en el Comité Político porque tuvo que ocuparse de estos dos temas.

Este fin de semana arrecian las manifestaciones de apoyo a la reelección (dicen de apoyo al gobierno que nadie quiere tumbar) y el cronograma sigue avanzando para al final encontrarnos con lo que dije en octubre de 2017: harán la reforma, Danilo volverá como candidato y lo más probable es que derrote a sus adversarios internos y externos, porque tiene demasiado poder y sus competidores carecen de iniciativas, valor y entrega para derrotarlo.

No es mi deseo, lo repito, pero peor sería que me haga el guanajo y no diga la verdad, que es lo que sirve para mirar hacia adelante de cara a las elecciones.

¡Cuando pase la tempestad, contaremos las estrellas!


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