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UNA METRÓPOLIS ENFERMA

El impacto cultural de la migración

  • El impacto cultural de la migración

    Descontrol. La mayoría de los venezolanos, profesionales o no, que huyen a República Dominicana por la situación económica y política que atraviesa su país, se establecen en muchas intersecciones del Gran Santo Domingo para vender empanadas, jugos naturales y arepas.

  • El impacto cultural de la migración
  • El impacto cultural de la migración
Dalton Herrera
Santo Domingo

La migración de haitianos siempre ha sido tema de debate debido a la posición geográfica e histórica que une a Haití con República Dominicana.  No obstante, el flujo de venezolanos que han llegado al país huyendo de la situación calamitosa que padece su nación, coloca sobre el tapete otra disyuntiva en el diario vivir de los dominicanos, en materia cultural.

El Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo reveló que las cifra de inmigrantes en los últimos cinco años ha ascendido vertiginosamente. La cantidad de haitianos en el país experimentó un crecimiento de 8.6% entre 2012 a 2017 y de venezolanos se multiplicó por más de siete, arrojando 653%.

La cantidad de inmigrantes haitianos en el país se acrecentó en 39,592 personas, al pasar de 458,233 en 2012 a 497,825 en 2017. La migración venezolana se incrementó de 3,434 personas en 2012 a 25,872 en 2017.

El sociólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Juan Miguel Pérez, explicó que las migraciones son corrientes y hasta necesarias, y que están vinculadas a un territorio pero que precisamente no se reduce a eso solamente.

“La cultura, ese compendio de saberes que gobierna las formas de sentir, pensar y actuar de las personas, esta de una manera importante vinculada a un territorio pero que no se reduce a él, y muchas veces la cultura cuando es precaria y tiene espíritu aventurero, hace mover a la gente a otros territorios, eso es en cuanto a la salida, lo que se llama emigración; en cuanto a la inmigración, es decir, a donde llegan a esos territorios, evidentemente llegan bajo reglas del propio territorio y traen aquellas que llevan consigo”, precisó el experto.

Pérez sostuvo que el proceso  de las migraciones genera una dinámica de constante actividad dentro de las culturas de acogidas, lo que hace que las tradiciones evolucionen, cambien y puedan enriquecerse de otras tradiciones, y en esa mezcla, se crean nuevas formas de convivencia.

 No obstante, el sociólogo criticó al Estado dominicano, en particular,  debido a que ha apartado a pueblos específicos que tienen fronteras culturales y territoriales, y que imponen limitaciones a personas que provienen de otros lugares, aun sean ciudadanos que emigran de una situación rural a una inmigración que llega a la ciudad.

También señaló que desde la perspectiva urbana, no ha habido una política adecuada para sostener esa acogida y por tal razón se han creado todos esos barrios aledaños, tanto en el punto geográfico como económico, pero enfatizó que esencialmente el inmigrante es una persona con posibilidades mínimas de oportunidades, lo que provoca precariedad económica y mano de obra barata. “Las políticas públicas han olvidado el tema de la inmigración local, no se ha tenido ningún diseño más allá que la precariedad y calamidad en la que vivimos, y no por los inmigrantes sino por la falta de planificación de las autoridades”, manifestó Pérez.

De acuerdo con el informe, 76.4% de los inmigrantes provenientes de Haití se desempeñan en tres áreas de la actividad económica: 33.8% en el sector agropecuario, 26.3% en la construcción y 16.3% en el comercio. De igual manera, cerca del 44.8% de los individuos provenientes de otras naciones se concentran en dos categorías: 16.4% en el comercio y 28.4% en actividades relacionadas con la hotelería y restaurantes, mientras el restante realiza labores en diversas ramas de la economía.

La preponderante migración de estas dos corrientes étnicas se constató en los últimos cinco años en el país cuando se registró un incremento de la población extranjera de aproximadamente 50,000 personas, generado por las múltiples migraciones de carácter laboral tradicionales provenientes de Haití y  de Venezuela.

Los resultados de la ENI- 2017 indican que, en 2017, en el país había 570,933 inmigrantes residiendo en territorio nacional, pero nacidos en otras naciones.

Dada la población nacida en territorio nacional, los descendientes de inmigrantes en 2017 alcanzó la cifra de 847,979 personas, equivalentes al 8.3% de la población total del país

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DECLARACIONES
El sociólogo francés Michel Wieviorka había dicho a LISTIN DIARIO que la migración de Haití hacia República Dominicana sería sólo temporal; y la presencia de inmigrantes haitianos en el país se limitaría a la búsqueda de otros destinos como Estados Unidos. Wieviorka consideró que la migración haitiana es un caso particular, motivado sobre todo por las condiciones de vida en el vecino país, donde la “situación de vida o muerte” obliga a sus habitantes a buscar los medios de subsistencias en otras partes. Aseguró que el país puede aprovechar esta inmigración para impulsar el desarrollo económico en ambas partes de la isla.

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