CONCIERTO

Complicidad artística de Juan Luis y Vicente

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Ynmaculada Cruz HierroPunta Cana

Siempre será una gran experiencia disfrutarse en el escenario a Juan Luis Guerra. No importa las veces que la hayas vivido, tenerle de frente, junto a su gran banda 440 son momentos que dejarán huellas en quienes aman su música.

Lo sucedido hasta la madrugada del domingo en el campo de golf de Hard Rock Hotel, de Punta Cana, volvió a exponer al músico y al compositor de hermosos acordes y exquisita poesía envueltas en contagiosas canciones tropicales.

Esa noche Juan Luis vio desfilar como su legado ha incidido en una nueva generación de exponentes como Vicente García (ganador de tres Latin Grammy) y una naciente Covi Quintana, quien fue la telonera autorizada. Ellos han apostado a las canciones con contenido, basadas en investigaciones y conocimiento musical.

El empresario Saymon Díaz apostó al junte de Guerra y García para establecer uno de los récord de asistencia en ese campo de casi 15,000 personas.

El concierto anunciado hace dos meses, generó tan alta expectativa que terminó “sold out”, y es que hace 4 años Juan Luis no cantaba a los dominicanos. La última vez fue en ese mismo escenario junto al español Alejandro Sanz.

En la apertura, el público, compuesto por personas de todas las edades, entre ellos una gran cantidad de jóvenes, tuvo de frente a una Covi Quintana, crecida y experimentada en el escenario, eligió cuatro canciones que la representaron como una artista del pop, incluyendo hasta de su nueva producción “Sin Pausa”. Acompañada de su guitarra interpretó “Tu amor llegó”, “Yo me enamoré”, “Pegadito” y “Y si tengo que recordarte”.

El siguiente fue Vicente, joven dominicano que nos ha hecho sentir muy orgullosos con su hermosísima producción discográfica “A la mar” y con la que obtuvo tres Latin Grammy. Vicente. Ya había tenido un encuentro con sus seguidores el pasado mes de abril, en el hotel Jaragua. El gran público lo esperaba y anhelaba palpar de que se trataba este torbellino musical, que venía dejando tantos estragos con su música caribeña.

Y así lo demostró cuando con la bandera de Colombia y la dominicana unidas sobre los instrumentos de percusión, Vicente presentó junto a su banda, compuesta por músicos colombianos, todo lo que había aprendido desde que dejó la agrupación Calor Urbano, decidió emprenderla como solista y se marchó a Colombia a trabajar en la música que le apasiona.

Del muchacho adolescente que exploraba influencias del rock, el funk, el R&B y el jazz foráneo pasó a convertirse en un investigador de ritmos, y a un artista que nos mueve las fibras del alma con su música.

Junto a su inseparable guitarra Vicente presentó temas como “La paloma”, “El yeyo”, “A la mar”, “Dulcito de coco”, “Espuma y arrecife”, “Carmesí”, “Zafra negra”y bachata en Kingston, entre otras.

EL GRAN JUAN LUIS

Con sobrado conocimiento Juan Luis arrancó con dos de sus primeros éxitos “La bilirrubina” y “A pedir tu mano”, contenidas en su álbum “Bachata Rosa” (1990), considerado el disco más exitoso de su carrera en términos de ventas y por el cual obtuvo del Premio Grammy americano como el Mejor Álbum Latino Tropical Tradicional en 1992.

El artista, quien viste del diseñado y asesor de imagen José Jahn, lució una vestimenta muy a la moda en estos tiempos. Solo se dejaron sonar los toques de tambora y güira de sus merengues y el público reaccionó de inmediato con fuertes aplausos, se puso de pie para no volver a sentarse durante su presentación y bailarse todos sus merengues, salsas y bachatas.

La siguiente selección se trató del tema “Vale la pena”, que habla del entrega del amor y que forma parte de su disco “Ni es lo mismo ni es igual” (1998) álbum que este 15 de diciembre estará celebrando sus 20 años y por el cual fue nominado al Premio Grammy Anglosajón y ganador de tres premios en la primera emisión de Premios Grammy Latinos en septiembre del año 2000.

Juan Luis dejó el merengue a un lado para dar paso un corto medley de salsa “Razones” y “Carta de amor”. “Ojalá que llueva café”, otro de su gran éxito y título de su álbum lanzado en 1989, se complació junto al público al interpretarlo. Luego de cantar “Como yo” invitó a uno de sus pupilos más aventajados, Vicente García, quien por primera vez cantaron juntos, ante el público, el tema “Loma de cayenas” merengue con el que García incursiona en el ritmo dominicano en su próximo disco. Los aplausos recibidos confirmaron la calidad de la canción. .

Juan Luis se acomodó para conmovernos con las románticas letras de “Amapola” y “Si tu no bailas” para así dar paso a “Woman del callao”, del cantautor venezolano Julio Delgado, y a la que le hizo una memorable introducción de metales. A ese ritmo continuó con “Rosalía” y “Para ti” (2004), del disco dedicado completamente a Dios y con el que Juan Luis agradece tras su conversión al Evangelio. Esta primera parte la concluyó con “El Niagara en bicicleta”, una de sus canciones de contenido social.

El intermedio de los músicos fue una demostración de percusión al frente de Juan de la Cruz (Chocolate), quien hizo un célebre solo de tambora.. Juan Luis continuó con canciones de denuncia como “Visa para un sueño”, que retrata el deseo del dominicano por lograr el sueño americano, y “El costo de la vida”, un reclamo al capitalismo.

“Todo tiene su hora”, título de su décimo tercer álbum (2014), tambien fue incluida, para concluir con el merengue de tierra adentro “El farolito”, con el que Juan Luis hizo un homenaje a la música autóctona en 1994.

Su habitual despedida genera una ola de aplausos y del público gritando “otra, otra, otra…” hasta que se encienden las luces y regresa con la “La travesía”, seguido por un medley de bachatas (Estrellitas y duendes, Muchachita linda, La hormiguita y bachata en Fukuoka, entre otras). Su gran despedida fue con “Las avispas” un divertido merengue cristiano. Juan Luis demostró que no necesita temas pegados ni nuevas producciones para lograr una masiva convocatoria y hacer gozar a un público que lo adora..