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Girón cantó y puso a bailar a Adán Cáceres, a la pastora y a Núñez de Aza

Raúl Alejandro Girón le hizo gala a su apellido: le dio un señor girón al caso de la Operación Coral, del que todavía, por asombro, no nos reponemos.

Involucró a militares de todos los rangos, pero se centró en los más altos y poderosos, como nunca lo habíamos visto en la República Dominicana.

Girón cantó tanto ante la jueza que se ha convertido en un candidato serio, muy serio, al premio de Cantante del Año de los Premios Soberano.

Y les tenemos una primicia, adivinen qué… Ay… no borró el Whatsapp.

Girón, en términos prácticos, es una chota en PR, un chivato en DR y un sapo en Colombia. El judas de una organización de religiosos.

Pero saben qué... ¡qué bueno que lo sea! Ojalá surjan 2 o 3 Girones más en otros casos y así terminamos ventilando la podredumbre de la milicia y los políticos, que tanto daño nos ha hecho por años.

Lo que hemos visto en este caso es su colaboración con las autoridades del Ministerio Público, con los fiscales, dándoles ideas de cómo funcionaba, supuestamente, esta red. Y también de la magnitud de escándalos silenciados en las filas militares.

Raúl Alejandro Girón dijo que las pensiones de la Policía Nacional se venden, que los especialísimos también se venden. Y que los jerarcas militares, gente que se nos pintaba de seria en los cuarteles, tenían un estilo de vida lujoso y muy inteligentemente llevado.

Esta gente no ponía carro del año a sus nombres. Tampoco todas las casas. Lo que dice Girón es que ocultan sus bienes en empresas y prestanombres, que tomaban prestamos, sin necesitarlos, para usarlos como disfraz de los bienes adquiridos, de modo que si en algún momento se les investiga, nadie sospecharía de ellos porque andan “en carritos del año 2005 y 2006”.

En medio de esto siempre sirve preguntarse qué llevó a este hombre hablar. Él dijo que se cansó de mentir, que tocó fondo y esa una posibilidad real. En Twitter bromearon con que Rafael Núñez de Aza le quitó una mujer y nosotros nos inclinamos más a pensar en que la redistribución del dinero no fue tan equitativa como este hombre entendía merecer.

Pero bueno, oficialmente no sabemos las razones y ahora mismo no es que nos interesan mucho. Hay cosas importantes a las cuales debemos fijar atención.

Por ejemplo: Raúl Alejandro Girón dijo que si le pasaba algo a él o a su familia responsabilizaba a Adán Cáceres Silvestre, pasado jefe de escolta de Danilo Medina; al exdirector del Cestur, Juan Carlos Torre Robiu; al actual director interino, coronel Roberto Acevedo y también al director de recursos humanos del Cestur; a Neivi Pérez Sánchez, quien fue subdirector de la Policía y a todos los imputados del caso Coral, incluidos los abogados.

No mencionó a la jueza porque es nueva y está conociendo el caso… hey, así no, con la jueza no.

Madre mía.

Este hombre ha dicho que mensualmente sacaban de las instituciones hasta 5.5 millones de pesos. ¡Todos los meses! Si eso no es un record, debe estar cerca.

Y que los métodos eran simples: se nombraban a personas, se les ponían altos salarios pero esos sueldos terminaban parando en manos de los jefes: Adán Cáceres, Núñez de Aza y el sensible de Torres Robiou, el que casi llora en una entrevista. A los subalternos les daban una pequeñita parte.

También se robaban el dinero a través de supuestas investigaciones y en labores de inteligencia nacional, que como eso no lo audita nadie… era una especie de llave abierta para sacar el dinero.

Y eso es cierto: nosotros en el Listín hemos intentado en ocasiones pedir informaciones y nos dicen que son de “seguridad nacional”, que no las pueden dar.

Sabrá Dios.

Lo dicho por Girón es tan grave que no solo involucra a los militares que antes estaban en el poder. Ha dicho que esta red sigue operando con nuevos actores.

Y de manera particular señala al coronel Roberto Tejada, nuevo director del Cestur. A este hombre lo han puesto en medio del escándalo a dirigir esa institución. Pero aquí hay un fallo: ese señor trabajaba en el mismo Cestur mientras Núñez de Aza y Torres Robiou eran los jefes, y por simple lógica, no se puede esperar que llegue y desmantele todo lo malo.

Lo más prudente y lo que no hizo el Ministerio Defensa, era nombrar a alguien nuevo, que nunca haya pasado por ahí.

Y de paso debió quitar a todos los que tienen posiciones de importancia. Digo, si es que se quiere investigar bien y a fondo.

En este caso hay una constante del Ministerio Público: las delaciones premiadas. ¿Ustedes recuerdan a Rafael Germosen, el tipo que fue contralor general de la República y explicó parte del funcionamiento de aquella red, de la de Anti Pulpo? Pues la PGR ha seguido el mismo camino. Usar “la colaboración, el soplo, el chivateo de los acusados como lo hacen los gringos

Pero es bueno aclarar que aunque las declaraciones de Girón han sido contundentes deberán ser respaldadas por pruebas, documentos, que permitan culpar a toda la gente que él señala.

Y otra cosa necesaria para aclarar es que todo esto se ha producido en la medida de coerción, que es la fase inicial de este proceso judicial. De aquí hasta la sentencia nos espera mucho tiempo. Y de seguro seguirán saliendo más cosas.

Lo cierto es que, en República Dominicana, la realidad, otra vez, ha superado la ficción.