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Hijos que siguieron los pasos de sus padres

Tito y Al Horford, ambos jugadores de la NBA.

Tito y Al Horford, ambos jugadores de la NBA.fuente externa

Los casos de padres e hijos destacados en el mundo de deporte tienen sus representantes en la República Dominicana.

Unos se han destacado en la misma disciplina. Otros han diferido en sus preferencias. A veces el progenitor domina, en otras lo hace su descendiente.

El ejemplo predilecto envuelve a la familia por excelencia en el béisbol dominicano: los Rojas Alou.

En medio de ellos son Felipe y Moisés Alou los que "sacan la cabeza".

Con una suma de 14 temporadas en el béisbol de las Grandes Ligas, estos Alou suman más de 4,200 hits, 500 cuadrangulares y 750 dobletes. Felipe fue manager durante 14 años con Montreal y San Francisco. Moisés fue el gerene general del equipo campeón del Clásico Mundial del 2013.

Ambos también fueron exitosos en sus respectivos cargos con los Leones del Escogido en el béisbol otoño invernal.

En el baloncesto aparece el integrante del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, Tito Horford, el primer dominicano que jugó en la NBA y su hijo Al Horford, dueño de la mejor carrera para un criollo en el denominado mejor baloncesto del mundo.

Tito es reputado como uno de los mejores bloqueados en el basquet local, aspecto que ha heredado Al, pero al que ha agregado mejores y depuradas habilidades para el deporte del aro y el balón.

Los Guerrero hacen la lista a base de batazos. Vladimir Guerrero Sr. es un integrante del Salón de la Fama de Cooperstown con 449 cuadrangulares, uno de los mejores jugadores en la historia de la franquicia de los Expos de Montreal y MVP en el 2004 con los Angelinos de Los Angeles.

Guerrero Jr. le sigue los pasos. Este año se unió a su padre como el único combo de padre-hijo con títulos del derby de jonrones del Juego de Estrellas, ya es un Guante de Oro en la primera base y uno de los más destacados peloteros de la actualidad en las Ligas Mayores.

Elpidio Encarnación representó a Dominicana en la prueba de decatlón en los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974. Quedó en el sexto puesto con un acumulado de 6,112.

Su hijo Edwin heredó la potencia y la puso al servicio del béisbol. Acabó su carrera de 16 años con 424 jonrones, en ocho ocasiones sobrepasó el umbral de los 30 con seis temporadas de al menos 100 remolcadas y 1,261 en total.

En el boliche no hay otro apellido más destacado que el Sebelén. Rolando y Rolando Antonio son la máxima expresión de ese entretenido deporte, ambos ganadores de múltiples medallas, campeonatos a todos los niveles y con varios juegos perfectos en su haber.

Otro cruce de deportes se dio en el caso de Gerardo Suero Correa y Gerardo Suero Castillo.

Suero Correa (atletismo) fue un especialista en los 100 metros con incursiones en los Juegos Olímpicos, Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe. Suero Castillo (baloncesto) es considerado uno de los jugadores más ofensivos de todos los tiempos con importantes presentaciones en la selección nacional.

Los que si se mantuvieron en la misma disciplina fueron los Javier. Julián, intermedista integrante del Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis y decisivo en muchos campeonatos con las Águilas Cibaeñas en la pelota local, al igual que Stanley, que brilló como un fino y productivo bateador aquí, elegante fildeador en el jardín central y también se dejó ver con relativo éxito en las Grandes Ligas.

También se cruzaron los Prats: Franchie, del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, fue un destacado miembro de la selección nacional, fajador como el que más, duro cerca del tablero que terminó como un efectivo triplero. Alex, de su lado, se ha eregido como uno de los principales bolicheros del país, ganador, al igual que su padre, de medallas de oro a nivel centroamericano.

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