Altruismo

“Dream Big”, programa modelo que derriba las fronteras sociales

La entidad, que forja alto crecimiento deportivo-académico, grita “auxilio” financiero para sostener sus grandes aportes sociales, por unos US$ 225 millones en becas.

Johan Ramírez (centro), con coaches equipo universitario.

Johan Ramírez (centro), con coaches equipo universitario.

“Por sus hechos los conoceréis”, advierten las Sagrada Escrituras. Pedro Pérez cavilaba atormentado sobre un tétrico futuro tras perder el sueño de asunción a Grandes Ligas, pero una entidad cambió drásticamente sus horizontes, en una labor que ha estado impactando a más de dos millares de individuos.

Pedro Pérez (nombre imaginario) es sólo uno de tantísimos casos de la noble labor que realiza “Dream Big School Program Fundation” en peloteros y diversos atletas, a quienes “abre el cielo” con la oportunidad de reinventarse, en una simbiótica iniciativa entre talento y la educación.

Pérez fue dejado libre en edad plena (21 años) para el béisbol por una organización de Grandes Ligas, pero la Fundación le proveyó un espacio en el que pudo ganar una beca para estudiar en Estados Unidos, lo cual celebra con un estatus socio-económico que dista “del cielo a la tierra” al pasado.

La academia, catalizadora de sueños en adolescentes y no tan jóvenes, no sólo ostenta el proyecto social más revolucionario e impactante en toda la cuenca centroamericana y del Caribe, sino que su impronta trasciende fronteras del deporte y territoriales, con tentáculos que remecen los principales recintos y empresas en Estados Unidos.

Dream Big alberga una espesa población ávida de oportunidades, incluyendo treinta talentosos del más alto estándar a sus edades, y creando una presión social, a la que no puede responder por las grandes precariedades de la institución.

Impactante demanda

“Dream Big tiene una sobredemanda del talento que produce, porque las universidades estadounidenses saben lo que forjamos, donde prima la disciplina en lo deportivo y académico”, asegura Ramírez, cuyo proyecto hace trece años que fue formalizado.

Pero el programa tiene que rechazar a decenas de atletas que no tienen los mínimos recursos para costearse siquiera las indumentarias: hace “de tripas, corazón” por su desconcertante realidad.

Pelotero titulado en Estados Unidos.

Pelotero titulado en Estados Unidos.

“Hay casos de niños huérfanos (tienen 35), que llegan a nosotros sólo con chancletas, y no los podemos abandonar, porque estamos comprometidos con una sociedad sin exclusión, y de ciudadanos íntegros”.

Según su presidente, Johan Ramírez, Dream Big aguarda más de 150 solicitudes universitarias, la inmensa mayoría de Primera División, que quieren sus diamantes para lo inmediato.

Carencias vitales

Aún ante resultados elocuentemente demoledores por esta recia iniciativa, surge la ironía de que no cuenta con recursos necesarios, por cuanto ha tenido que sembrar su semilla deportiva en paupérrimas condiciones, amén de sólo cuatro días por semana.

Ante la dura realidad que vive, la Fundación no puede cubrir gastos elementales, atrofiando los grandes desafíos que imponen una demanda social cada vez más creciente por parte de los más depauperados, y bajo riesgo de desaparición como entidad.

Ese respaldo es crucial para contar con todas las facilidades, “como Dios manda”.

“Sin el gran apoyo de sectores económicos y el Estado, no podremos levantar a tantos niños carentes de oportunidades”. Ello implicaría al menos diez millones de pesos adicionales al año para solventar la demanda actual.

“Por sus frutos…”

Dream Big ha producido tanto talento con adolescentes y jóvenes en cantidad y calidad, que supera los mil quinientos hogares impactados. Ese programa también tiene como alta vara haber conseguido becas que rondan los 225 millones de dólares de centros foráneos del primer nivel mundial. Cada beca promedia 150 mil US$.

“Aquí forjamos individuos íntegros, con altos estándares educativos y como atletas, garantizándoles su futuro socio-económico”, acota Ramírez. “Esto es mi sueño, y resulta indispensable que los distintos sectores aporten en estos ingentes esfuerzos”.

El programa cubre a más de quinientos estudiantes-atletas, incluyendo disciplinas tan disimiles como atletismo, fútbol y baloncesto, además del béisbol. En fin, entre 2000 y 2500 individuos estarían siendo impactados por Dream Big entre el pasado y futuro de corto plazo, por la demanda extranjera de prospectos para becas que tiene la entidad.

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