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El Deporte lunes, 14 de marzo de 2022

La violencia golea al fútbol de Latinoamérica

  • La violencia golea al fútbol de Latinoamérica

    Archivo LD

AFP
Sao Paulo, Brasil

Los especialistas coinciden en que las medidas de choque muchas veces no se aplican y suelen obviar el trabajo pedagógico y el trasfondo social, como el desempleo, la desigualdad o consumos problemáticos de droga y alcohol. Y tampoco atacan las complicidades de algunos clubes con las barrabravas.

Investigadora del tema desde hace casi treinta años, Reis afirma que la raíz del problema es la llamada "masculinidad tóxica", una competencia entre hombres para conquistar el poder -dentro de las 'torcidas' o frente a los rivales en el caso del fútbol- por medio de la fuerza física.

Por eso, aboga por políticas públicas centradas en la educación de los hombres, principales miembros de las barrabravas. 

Pero no es optimista: "Hace siglos que vivimos bajo dominación masculina. Los valores masculinos reproducidos son de dominación, fuerza, valentía. ¿Hay perspectiva de acabar con eso? No".

Efecto pandemia

Aunque no hay cifras recientes, especialistas perciben un alza de la violencia desde que el público regresó a los estadios tras el confinamiento por la pandemia.

"Son las consecuencias de un encierro tan prolongado, cuando las personas vuelven a un evento público tienen como una necesidad de estallar", explica Gómez, sin olvidar "el componente muy fuerte de violencia" de las barras.

En Brasil, por ejemplo, desde el 12 de febrero, se reportaron al menos nueve hechos violentos, entre ellos la muerte por un balazo de un hincha del Palmeiras y agresiones a buses de varios equipos, que dejaron futbolistas heridos.

"Estamos sorprendidos por esa agresividad en algunos juegos", afirma Luiz Claudio do Carmo do Espírito Santo, presidente de la Asociación Nacional de Torcidas Organizadas, que reúne a casi 1,5 millones de personas de casi 200 barras de Brasil.

Miembro hace 28 años de la barra del Vasco da Gama de Rio de Janeiro, el líder asegura que esos hechos son responsabilidad de una minoría que no es sancionada. 

"Portan una camisa del equipo y ya los consideran miembros de la hinchada organizada, entonces nos sancionan a todos", apunta. "¿Por qué no los capturaron o los castigaron? En el próximo juego van a estar otra vez peleando".