EDITORIAL

Lluvias y Semana Santa: la prudencia como prioridad

Se han pronosticado lluvias copiosas para lo que resta de la Semana Santa, lo que aumenta el riesgo de inundaciones y otros trastornos en la vida cotidiana.

Ante este panorama climático, es muy probable que las expectativas de un asueto basado en la diversión y el consumismo se vean frustradas.

Desde ayer, diversas zonas muy pobladas del país han experimentado lluvias, lo que ha impuesto el recogimiento familiar como una alternativa inevitable.

También se verán afectadas las actividades propiamente religiosas vinculadas a la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Este es un componente quizá no contemplado en la logística del gran operativo gubernamental, diseñado sobre todo para prevenir accidentes en carreteras y centros públicos de recreación.

Ahora, dicho operativo deberá priorizar la asistencia a comunidades rurales y urbanas que pudieran sufrir daños por inundaciones, sin descuidar, por supuesto, la vigilancia y el control de playas, balnearios, carreteras y caminos eventualmente afectados.

Pero más allá de las acciones oficiales, la ciudadanía debe poner de su parte y no desafiar estos imprevistos.

La prudencia se vuelve hoy la principal virtud ciudadana: evitar desplazamientos innecesarios, no arriesgarse en zonas anegadas, respetar las indicaciones de las autoridades y, sobre todo, los conductores deben extremar la precaución al volante.

En estos días de asueto, la verdadera responsabilidad no consiste en buscar diversión a cualquier costo, sino en proteger la vida propia y la de los demás.

Actuar con mesura y cautela no es un signo de temor, sino de sensatez ante la incertidumbre del clima.

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