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editorial

¡Rescatemos Ciudad Nueva!

Ciudad Nueva es la cuna de la libertad.

En 1844, fue el epicentro de la conspiración trinitaria para fundar la República Dominicana, cristalizada con el trabucazo de Mella en la Puerta de la Misericordia y la proclama liberacionista en la Puerta de El Conde.

Ciudad Nueva fue, también, la cuna desde la cual se proyectó la aurora democrática dominicana, a la caída de la dictadura de Trujillo en 1961.

En sus angostas calles han resonado, en distintas épocas, los vibrantes clamores por la libertad y los zumbidos de balas y cañonazos disparados por los patriotas en la defensa de la soberanía y la constitucionalidad.

Con la vecina zona colonial, patrimonio de la humanidad por atesorar las primacías de la civilización del nuevo mundo, Ciudad Nueva conformó el vecindario más importante de Santo Domingo en esas épocas.

Hoy, sin embargo, muestra las huellas del desgaste arquitectónico de muchos de sus edificios otrora vistosos, entre ellos las residencias de ilustres escritores, poetas, historiadores y políticos.

Casas derruidas, abandonadas, ofertadas en venta o alquiler, proyectan una imagen de decadencia que la asemeja ahora a una Ciudad Vieja que se muere aceleradamente.

El Estado tiene que hacer algo para rescatarla antes de que se siga arrabalizando.

En antiguas ciudades latinoamericanas hay ejemplos de excelentes esfuerzos de reconstrucción, remodelación, hermoseamiento y revalorización de zonas con fines turísticos.

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EDITORIAL | ¡ RESCATEMOS CIUDAD NUEVA !


Hay que discutir una estrategia que permita una alianza público-privada para adquirir, mediante declaratoria de interés público, las más importantes edificaciones y reconvertirlas en lugares de atracción y esparcimiento, tanto de turistas como de los mismos dominicanos.

Ciudad Nueva debe rescatarse al compás de la transformación de la zona colonial como destino turístico de primer orden. Y esa es una prioridad que no admite rezagos.