Opinión

El sueño por un empleo

Jóvenes graduados de doctores en distintas especialidades de la medicina estaban entre la multitud de aspirantes en la Feria del Empleo que se realizó el viernes en el campus de la UASD.

Buscaban ser contratados para cualquiera de los 1,200 puestos de trabajo que allí ofrecían varias empresas, muy pocas de ellas vinculadas al sector salud.

Que centenares de jóvenes hayan hecho lo mismo, buscando un empleo remunerado, aunque ya son profesionales, no es casual.

En el país hay más de 850,000 jóvenes en esa condición, agravada por el hecho de que tampoco estudian.

Ellos representan el porcentaje de la población con la que el Estado y el sector privado tienen una deuda no saldada en el capítulo del bienestar humano.

La pandemia hizo agudizar el problema, que ya tenía años sin minimizarse. Casi duplicó la cifra en relación con los dos años anteriores al 2020.

A pesar de que, para ese tiempo, parecía arraigarse entre los jóvenes la tendencia a desechar las ocupaciones remuneradas en el horario de 8:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, con la crisis económica y de salud que derivó de la pandemia, ya esas formas de pensar están siendo revisadas.

Los miles de jóvenes que acuden a las frecuentes ferias de empleo promovidas por el Ministerio de Trabajo, preferentemente entre universitarios, da una señal de la apremiante necesidad que tiene la juventud por trabajar, ser útiles y ganar para su sustento y felicidad.

Prestemos atención a este mensaje y a estas necesidades. El futuro de la nación dependerá de ellos en pocos años.

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