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Editorial sábado, 28 de mayo de 2022

REFLEXIONES DEL DIRECTOR

Un estupendo alarde tecnológico

Miguel Franjul
miguel.franjul@listindiario.com

Hace 50 años, cuando el Listin Diario estrenó su sede actual, las tecnologías más novedosas entonces eran aquellas que incidían propiamente en los equipos de fotograbados e impresión, no tanto las que por muchos años fueron las herramientas para el trabajo editorial.

Las rotativas y las cámaras de impresión de planchas metálicas eran las de más constante renovación, según fuesen las demandas para tiradas voluminosas de ejemplares, con más velocidad, menor pérdida de desperdicios de papel y óptima calidad.

Pero a nivel del trabajo de los editores, reporteros y fotógrafos, los instrumentos de escribir, como la maquinilla mecánica, o de obtener imágenes,como las cámaras fotográficas, nunca evolucionaron tan rápido como las del área de producción, cada vez más versátiles.

El esfuerzo manual estaba presente en la mayoría de los pasos que debían de darse para redactar una noticia en papel, corregir su texto con lapiceros, marcar los titulares con sus respectivos tamaños en puntos de altura y enviarlas al departamento de composición, en los que si existían las máquinas electromecánicas que fueron las precursoras de los ordenadores de hoy.

Estas máquinas electromecánicas tenían un microprocesador para perforar cintas que luego reproducían los textos en una superficie de rollos de papel que, a su vez, precisaban de un baño de emulsiones en una bandeja en cuarto oscuro para revelarlas, como mismo se hacía con una fotografía.

Tan pronto quedaban reveladas, se sometían a un proceso de secado y al final paraban en las grandes mesas de pegado, donde unos hábiles operarios las colocaban según el diseño del editor hasta que, completadas las páginas, iban a las cámaras de fotomecánica para su impresión en planchas metálicas.

Toda esta línea de producción tomaba mucho tiempo. Armar un periódico de 24 páginas tamaño sábana ameritaba casi todo un día. Donde el remate se hacía más rápido era en las áreas de producción y rotativas.

Por eso al entonces presidente Joaquín Balaguer le causó tanta sorpresa que al oprimir las rotativas para inaugurar el nuevo edificio del periódico, a principios de los 70s, encontrara lista la edición del día siguiente, con una gran foto de portada que le habían tomado mientras posaba con los ejecutivos que le dieron la bienvenida.

“Ofrezcome, esto es un gran alarde tecnológico “, dijo Balaguer impresionado, desconociendo que para lograrlo hubo que hacer muchos ensayos hasta que Antonio García Valoy, el fotógrafo de la historia, logró adelantar todos los tediosos y lentos procesos y llevarse los méritos de esta impensable gala de creatividad en tan solo veinte minutos.

A great technological display

50 years ago, when the Listin Diario opened its current headquarters, the most innovative technologies then were those that directly affected photoengraving and printing equipment, not so much those that for many years were the tools for editorial work.

The rotary presses and the printing chambers for metal plates were the most constantly renewed, depending on the demands for voluminous runs of copies, with greater speed, less waste of paper and optimal quality.

But at the level of the work of editors, reporters and photographers, the instruments of writing, such as the mechanical typewriter, or of obtaining images, such as cameras, have never evolved as fast as those in the production area, which are increasingly versatile.

The manual effort was present in most of the steps that had to be taken to write a news item on paper, correct its text with pencils, mark the headlines with their respective sizes in height points and send them to the composition department, in which yes. there were the electromechanical machines that were the forerunners of today's computers.

These electromechanical machines had a microprocessor to perforate tapes that then reproduced the texts on the surface of paper rolls, which, in turn, required an emulsion bath in a tray in a dark room to develop them, as was done with a photograph.

As soon as they were revealed, they underwent a drying process and finally stopped at the large gluing tables, where skilled operators placed them according to the editor's design until, once the pages were completed, they went to the photomechanical cameras for printing. in metal plates.

This whole production line took a lot of time. Putting together a 24-page broadsheet newspaper took almost a day. Where the auction was faster was in the production and rotary areas.

That is why the then president Joaquín Balaguer was so surprised that when he pressed the presses to inaugurate the new newspaper building, in the early seventies, he found the next day's edition ready, with a large cover photo that had been taken while he was posing with the executives who welcomed them.

“Jesus Christ! This is a great technological boast“, said Balaguer, impressed, unaware that many trials had to be done to achieve it until Antonio García Valoy, the photographer of history, managed to advance all the tedious and slow processes and take the merits of this unthinkable gala of creativity in just twenty minutes.