Opinión

EDITORIAL

“Hospitalizados” en sus casas

Por fuerza de las circunstancias, miles de personas contagiadas por la Ómicron y la influenza están hoy “hospitalizados” en sus hogares atravesando la convalecencia.

Lo preocupante es que, en vista de que los síntomas de ambos virus no conllevan, por el momento, estados de gravedad ni de alta letalidad, muchos contagiados se están auto medicando.

Al percibirse que los malestares pueden combatirse con fórmulas caseras o fármacos de uso habitual para eliminar la gripe, no tienen la necesidad de acudir a los hospitales a menos que se estén asfixiando o se les agrave una comorbilidad.

La gente se mueve ansiosa por los centros clínicos y puestos especiales para someterse a las pruebas diagnósticas o buscando medicamentos en las farmacias, donde escasean.

En alguna medida, la inusitada expansión de los contagios de la quinta ola del Covid, reflejada en las cifras oficiales de casos activos y positividad, han cambiado la actitud de indiferencia o reticencias que existían frente a la pandemia.

Muchos creían que ya estaba de capa caída, batiéndose en retirada, y por eso relajaron las medidas de precaución que insistentemente han aconsejado las autoridades para asegurarnos una mejor protección.

Pero ya el lobo llegó y no hay muchas formas de eludir sus rasguños con la guardia en baja, razón muy decisiva para que la Ómicron y la influenza encontraran terreno sin barreras para atacar.

Es, al menos, la mejor parte de la lección aprendida, pues ahora todo el mundo sabe que tiene que cuidarse mejor sin esperar que esa sea una responsabilidad única del gobierno.

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