Opinión

¿Se cae la vacunación?

La vacunación anticovid, uno de los pilares de éxito de este gobierno, luce alicaída.

Ya no se observan las notables afluencias para las primeras y segundas dosis que permitieron colocar al país entre los más avanzados en la búsqueda de una inmunización de rebaño.

Ni parece masificarse la jornada para la tercera dosis que, indiscutiblemente, está muy condicionada al cumplimiento del esquema completo de dos vacunas.

Salvo el Distrito Nacional y la provincia La Altagracia, que alcanzaron vacunar con dos dosis al 70 por ciento de su población de adultos y adolescentes, ninguna otra provincia ha podido ser liberada del toque de queda por esta razón.

Cuatro millones y medio de personas han completado el esquema de doble dosis y 5 millones 683 mil 833 apenas tienen la primera.

Si no avanzamos con estos últimos tampoco podemos lograr que, con el refuerzo de la tercera, estemos mejor blindados.

¿Cuál es la causa de esta ralentización? Sin dudas, la extendida percepción de que, como han bajado los registros de contagios y muertes, ya no hay nada qué temer.

Tremendo error de enfoque. El Covid sigue gravitando. La vacunación, hasta ahora exitosa, sigue siendo voluntaria, más que nada un acto consciente de protección de la salud y la vida. No podemos permitir que el proceso se desacelere.

Fijémonos en los esfuerzos que hacen otros países para declarar su obligatoriedad o para forzar la vacunación, exigiendo certificados para entrar a sitios públicos o privados, medios de transportación y hasta centros de trabajo.

Es preciso, entonces, provocar una sacudida en las alertas para que los dominicanos terminen de completar el esquema doble y, también, el del refuerzo, que se ha quedado rezagado con 532 mil 857 personas vacunadas.

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