Opinión

A prueba de balas... y de miedos

Por más que han intentado aniquilarla o mediatizarla, la libertad de prensa sigue prevaleciendo contra viento y marea en América Latina, una victoria que el perio­dismo responsable ha logrado pagando un precio muy alto.

Más de 500 periodistas han sido asesinados en es­te hemisferio en los últimos veinte años, decenas de medios impresos o digitales han desaparecido bajo las presiones financieras, legales o criminales, y un am­plio clima de amenazas y censuras pretende ensom­brecer esta libertad.

En homenaje al martirologio de los periodistas, la Sociedad Interamericana de Prensa está coro­nando su 76 Asamblea General, en modo virtual por causa de la pandemia, con la campaña “Lápi­ces inmortales” para sistematizar sus reclamos de castigo ejemplar a los culpables de esos crímenes, todavía en la impunidad.

Con estos lápices, que fueron confeccionados con grafito impregnado del ADN de tres periodistas asesi­nados, la SIP procura que las manos y las mentes com­prometidas con la justicia y la libertad se sumen a esta jornada internacional.

El presidente Luis Abinader se hará compromi­sario de esta gran aspiración al suscribir hoy, con estos “Lápices inmortales”, dos documentos que constituyen la mejor doctrina para la defensa de la libertad de expresión en los medios tradicionales y en el ecosistema digital.

Son la Declaración de Chapultepec, del 1994, y la Declaración de Salta, Argentina, en 2018, bases para reforzar la libertad de prensa como baluarte y antído­to contra todo abuso de autoridad y como fundamen­to clave de la vida en democracia.

Al unirse a esta campaña, el presidente Abinader hará una importante contribución al aliento de una sociedad más libre, más plural, más transparente, en la que perseguir, matar o atemorizar a los periodistas no se convierta en una expresión impune de la intole­rancia o en un siniestro capricho de los que intentan si­lenciar a la prensa, ignorando que nuestra libertad es a prueba de balas... y de miedos.

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