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Editorial jueves, 20 de febrero de 2020

El país primero

El camino hacia la democracia ha estado lleno de espinas e imponderables desde que el país superó la Era de Trujillo hace casi 60 años.

Junto con la construcción de la democracia y el progresivo fortalecimiento de sus pilares, entre ellos el Estado de Derecho, el país ha logrado muchos avances que se traducen en el ejercicio de libertades y en el crecimiento de la actividad productiva, industrial, agrícola o turística.

No obstante haber vivido periodos de incertidumbres o de recaídas en su comercio exterior más que nada por factores externos fuera de nuestro dominio, la economía ha mantenido un nivel de estabilidad que le ha permitido crecer sostenidamente durante muchos años.

Un clima de estabilidad y de crecimiento económico tiene su correlato en un orden social menos volátil. Este conjunto de realidades es el atractivo para las inversiones productivas, sean locales o extranjeras, y para que el ciudadano tenga acceso a más oportunidades de empleo e ingresos.

Así como estos factores son decisivos en la creación de riqueza y bienestar, así la democracia depende de los comicios libres, de la separación de los poderes y de un sistema de partidos que representen los sentimientos de los ciudadanos, para que pueda cumplir su cometido de garantizar derechos humanos y libertades, al amparo de las leyes y de la buena justicia.

Los partidos, legítimamente, aspiran al control del poder. Como catalizadores de los deseos de los ciudadanos, su principal compromiso es con la democracia, ayudando a despejar todos los escollos que de tiempo en tiempo afloran en el escenario de las luchas políticas.

Hoy, más que nunca, el compromiso con la democracia es vital para el mantenimiento de la paz, la estabilidad, la institucionalidad y el fortalecimiento de la economía, los mejores activos que pertenecen al pueblo y que nada ni nadie pueden echar por la borda de las ambiciones desmedidas o por las movidas sediciosas que han puesto en peligro el régimen de libertades que nos dimos desde el 1961 y que tenemos que mantener a toda costa, cueste lo que cueste.