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Editorial jueves, 16 de enero de 2020

El gran vector de la conciliación

Monseñor Agripino Núñez Collado ha sido el gran vector de la concordia y la conciliación que ha tenido el país en las últimas décadas.

Se le ha reconocido como el mediador por excelencia en cruciales confrontaciones políticas, en conflictos obrero-patronales y en las crisis electorales que han sacudido a nuestra sociedad y, en algunos casos, amenazado la paz ciudadana.

Su condición de rector magnífico de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra por 44 años, pero más que nada su gran vocación, como sacerdote, hacia el bien común, valieron mucho para acreditarle este papel y ser aceptado por las partes en desacuerdo.

Atesora, con ese dilatado ejercicio de mediación, un cúmulo de vivencias que ninguna otra figura pública ha logrado en el manejo y solución de crisis de envergadura, lo que de hecho se convierte en una fuente rica de lecciones a la hora de abordar toda tarea conciliadora.

Justamente eso es lo que se ha propuesto monseñor Núñez Collado al poner anoche en circulación el primer tomo de sus memorias “Ahora que puedo contarlo”, para servirle al país sus impresiones y datos inéditos de historias relevantes en nuestro devenir democrático.

El que lo haga es una decisión responsable, pues no muchos protagonistas de la historia contemporánea del país se han atrevido a ser francos, abiertos, explícitos, para transparentar la verdad que se oculta en muchas opacidades intencionales, o que perversamente se manipulan para distorsionar los hechos.

Ha habido actores o protagonistas de sucesos de alta importancia histórica que se guardaron, en el inexpugnable cofre de sus secretos, detalles y experiencias que si fuesen conocidas por las nuevas generaciones valdrían como referencias o antecedentes para formarse un juicio más sólido sobre ellas.

Monseñor Núñez Collado desecha esas cortapisas y se dispone a contar esenciales capítulos o interioridades de su rol como testigo o promotor de soluciones a conflictos o de los tratos, fuera de escena, que permitieron viabilizar consensos en difíciles coyunturas políticas, económicas o sociales.

Ahora que puede contarlas, monseñor Núñez Collado le brinda nuevamente al país otra muestra de su apego a la transparencia, la misma virtud que lo hizo ganarse ante la sociedad la confianza y el espaldarazo para conducir los procesos de mediación de conflictos.

Al ponderarlas en su conjunto, el país se dará cuenta del valor de sus aportaciones. Tras su gradual retiro de los escenarios de crisis, esta verdad aflora: al no existir árbitros o mediadores de su categoría y nivel de aceptación, más complejos se tornan los esfuerzos para armonizar y conciliar intereses, como él, magistralmente, lo hacía.

Enhorabuena, para beneficio de la verdad histórica, la llegada de “Ahora que puedo contarlo”.