EDITORIAL

En conexión con Dios, no con los problemas

Estos días santos se asumen de dos maneras: como un asueto o paréntesis del duro trajinar, propio para el ocio y el descanso, o como un tiempo de reflexión tranquila y serena sobre el significado de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

No todos, sin embargo, asumen este período en su auténtico significado. Lo que hacen es entregarse a los bacanales, darse permiso para beber alcohol hasta el clímax de la ebriedad en playas, ríos y otros centros de vacacionar, o fiestar, pura y simplemente.

A estos no les interesa cumplir con los actos litúrgicos de la Iglesia, conmemorando los momentos postreros de la vida de Jesucristo en la tierra y su glorificación al ascender a los cielos, pero tampoco se “desconectan” de sus rutinas o adicciones, y no le dan al asueto su exacta motivación.

Como esta suele ser una temporada de excesos, de la prudencia que observen los conductores de vehículos, especialmente los motociclistas, dependerá que no tengamos que lamentar tantos accidentes en carreteras y calles.

Del comedimiento para celebrar algo sin apabullar, con ruidos, bocinas o escándalos en los ambientes a los que acuden centenares de ciudadanos para divertirse en estos días sin trabajo, dependerá que exista un clima de recreación más tolerable.

En vista de que, por tradición, muchos dejan la capital para volver a sus pueblos a compartir o reunirse con amigos o familiares, sus casas quedan a merced de la vigilancia que puedan brindar guardianes privados o los agentes de la Policía y soldados de las Fuerzas Armadas.

Más de treinta mil agentes y soldados están para patrullar y cuidar propiedades, mientras otros miles de voluntarios se movilizarán por los lugares más concurridos o estarán en puestos fijos de socorro en carreteras, ayudando a controlar los excesos de los que siempre gustan de pasarse de la raya.

A todos les pedimos que mejor intenten conectarse con Dios y reconciliarse con su evangelio, apaguen los circuitos de los problemas cotidianos, las angustias e inconformidades y aprovechen sanamente este tiempo santo para un asueto sin tragedias ni lamentaciones.