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Editorial jueves, 14 de marzo de 2019

El gancho de las pirámides

En el insaciable apetito de hacer dinero, fácil y rápido, son muchos los dominicanos que han caído en el gancho de participar en los “sistemas piramidales” que prometen duplicar una inversión de dinero en un abrir y cerrar de ojos.

 El señuelo consiste en ofrecer a una persona que invierte 500 dólares, recibir en quince días una suma duplicada, es decir,  1,000 dólares. Para ello, sin embargo, tiene que reclutar tres personas más que estén dispuestas a colocar también 500 dólares por cabeza en el mágico “negocio”.

 De esa manera se va formando una larga cadena de inversionistas que esperan confiados que, en apenas 15 días, recobrarán esta inversión y recibirán también la misma suma como “ganancia”.

¿Cómo estas cadenas de engaño pueden tener campo libre de maniobras en una sociedad que cuenta con un sistema bancario y financiero legal y formalmente regulado y supervisado?

 La única razón que explica este auge es el afán de muchos por hacerse ricos sin experimentar los sacrificios que implica construir un patrimonio de bienes con bases legítimas y sin recurrir a prácticas engañosas, muy comunes y generalizadas en muchas actividades de libre comercio.

 Si es con la intención de reunir recursos para emprender un proyecto que genere ingresos y beneficios, hay fuentes y programas que permiten a cualquier ciudadano incorporarse a un plan para iniciar un negocio, una empresa, una actividad productiva, sin tantos riesgos.

 Para eso están las instituciones formales del sistema bancario y financiero. Quien busque otros atajos podría ser una víctima más de las estafas piramidales que, en una variedad de formas, operan en el país.

 Las autoridades deberían ser más activas en la persecución de estas modalidades de engaño y en la promoción de campañas públicas para advertir a los ciudadanos que no deben correr riesgos que pueden poner en peligro sus propios bienes, apostando a unas fortunas fáciles que nunca llegan.