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Editorial martes, 12 de febrero de 2019

Los nuevos “jefes” del país

El principio de la autoridad ha caído tan bajo en este país que, en casi todas las provincias, la suma de los poderes de un Estado está siendo usurpada, en su propio beneficio, por unos cuantos malandrines que lideran el negocio de las drogas.

 Las frecuentes evidencias que se difunden en las redes, en forma de testimonios, denuncias o videos de actividades ilícitas, revelan que los jefes del narcotráfico, sea este macro o micro, influyen y mueven, en sus territorios, los brazos de la autoridad, sea militar, policial, judicial, y se hacen invulnerables a toda retaliación legal.

 Pagan elevadísimas sumas de dinero, semanalmente, a policías, militares, fiscales, agentes antidrogas de la misma manera que intimidan y chantajean al poder judicial y del orden, para mantener intocables sus puntos de drogas y afianzar su señorío frente al Estado mismo.

  Con tal capacidad de acción también pueden tomar venganza contra aquellos que van, inocentemente, a las fuentes de la autoridad a denunciar sus desmanes. Estos últimos terminan siendo delatados y dejados a merced de estos verdugos.

 Estos nuevos “jefes” del país influyen para fabricar expedientes acusatorios contra los otros malandrines que compiten con ellos por el pastel del mercado de las drogas; secuestran o matan personas; mueven sus sicarios para evitar que la autoridad ponga en juego sus negocios y, en no pocos casos, subsidian fuertemente las campañas de los políticos de sus demarcaciones.

 Nada de esto es desconocido. La sociedad lo sabe y lo sufre. Esos nuevos “jefes” del país tienen muchas colas pisadas que impiden que la autoridad legal pueda accionar en su contra. Es así como la suplantan.

 Bajo este esquema de dominio, los capos del narco han provocado que el poder de la ley se haya ido diluyendo velozmente, lo que es para ellos una felicidad y una victoria.

 Para el resto de los dominicanos que luchan por un mejor país, esto es, simplemente, la gran desgracia de nuestro tiempo.