Opinión

REFLEXIONES DEL DIRECTOR

Los retos del periodismo digital

Los periodistas digitales tienen ahora tantos o más retos que los tradicionales, porque están llamados a ejercer apegados a los principios básicos y elementales de la profesión y, más que nada, a los objetivos de servir a la causa de la libertad de expresión, que es el fundamento de toda sociedad democrática.

Si bien el dominio de las tecnologías y de las nuevas estructuras de redacción que emergen en el proceso de transformación constituyen requisitos básicos para el ejercicio de un periodismo de calidad, indispensable por demás es sostener el sentido de misión de la prensa en una sociedad libre y democrática.

El tiempo en que les toca desplegar sus habilidades como profesionales de un entorno digital predominante exige que sean más cuidadosos y estrictos en observar los protocolos de verificación de datos y evitar y combatir la diseminación de noticias falsas, uno de sus mayores retos.

El periodismo de calidad, que debe preservarse por encima de todo en el ecosistema digital, descansa en la confiabilidad y la credibilidad de sus contenidos, ya que una sociedad no puede tomar decisiones correctas y fundamentadas si carece de información cierta y verificada. Tampoco, si la libertad de expresión es constreñida por la censura o por las interferencias de sectores públicos o privados que siempre intentan ocultar la verdad o aplastar las críticas.

Estos principios rectores del periodismo profesional tienen y deberán tener un peso determinante en el esfuerzo por subsanar las profundas muestras de escepticismo que afloran en una buena parte de las audiencias de hoy, especialmente las jóvenes, que dudan de las noticias que consumen porque las perciben sesgadas o manipuladas.

La investigación periodística ayuda y ayudará mucho a preservar estos rigores, así como el trabajo de las escuelas de periodismo y de las instituciones del Estado que velan por la educación profesional para extender la alfabetización mediática mediante la lectura crítica, tanto en medios tradicionales como digitales.

Los multimedios, a su vez, deberán hacer los máximos esfuerzos por adaptarse a las innovaciones, aunque esto no es fácil, ya que las aplicaciones tecnológicas apropiadas para la difusión de noticias y contenidos en las redes se suceden con tal velocidad que ni siquiera las facultades de periodismo tienen tiempo para ajustar sus planes curriculares y actualizarse al mismo ritmo.

Los periodistas digitales también tienen que saber que su trabajo no es el de ser esclavos de la la pantalla, sino que las noticias hay que buscarlas y registrarlas en su punto de origen, hablando con las personas, verificando fuentes y recogiendo las múltiples aristas de un hecho, sin ceder a la tentación de la velocidad para ser los primeros en dar la noticia.

Y para llegar a este nivel de calidad, lo primero y más esencial es escribir bien. Simple y llanamente.