Enfoque
Presión por subsistir
Las empresas, igual que las personas, procuran mantenerse vivas. Si están funcionando bien, cubriendo sus compromisos con ingresos de diversas fuentes, sólo en muy contadas ocasiones deciden voluntariamente poner fin a sus operaciones. El instinto de supervivencia, innato en los seres humanos, es transmitido a las empresas por sus propietarios y directivos. Y esa carrera por la subsistencia influye sobre su comportamiento, poniendo presión para que sus actividades no contribuyan a su desaparición.
Así como las personas que padecen de alguna enfermedad suelen abstenerse de hacer cosas que agraven su estado de salud, las compañías ajustan sus actuaciones a fin de evitar consecuencias que puedan poner en peligro su continuidad. Frecuentemente esa reacción se manifiesta en forma de reducción de gastos, posposición de inversiones, modificaciones de procesos, cambios de precios o cierre de segmentos no rentables, pero también en forma de esfuerzos para conservar mercados y preservar ingresos, especialmente en épocas de dificultades económicas.
Un estudio publicado hace ya un tiempo, en agosto del año 2020, reveló que los medios de prensa, siendo también entidades corporativas, tampoco están exentos de la presión por la subsistencia. Elaborado por Graham Beattie, de la facultad de economía de la Universidad Loyola Marymount en Los Ángeles, California, el estudio examinó la influencia de la búsqueda de ingresos por publicidad sobre la cantidad y orientación de los reportajes. Según sus conclusiones, derivadas principalmente de la cobertura de temas relacionados con el cambio climático y la contaminación vehicular, el tono y contenido de las informaciones y opiniones presentadas varía en función de la publicidad captada. Pudo constatar que el desplazamiento de esas informaciones hacia un mayor grado de escepticismo en torno a la gravedad del deterioro ambiental, mostraba una vinculación significativa con la publicidad recibida de entidades opuestas a las restricciones para atenuar dicho deterioro.
En la actualidad, cinco años después de la publicación de ese estudio, la influencia de sectores como el del petróleo y sus derivados, los plásticos y la minería son aún más evidentes, dada la postura prevaleciente en los EE.UU., más orientada hacia el fomento de la producción. La intensidad del efecto es mayor sobre medios locales ubicados en zonas dependientes de actividades potencialmente contaminantes, donde el financiamiento de servicios públicos y la existencia de puestos de trabajo están muy vinculados con la continuidad de dichas operaciones.

