FUERA DE CÁMARA
Una “filípica” imprudente

Los curas y los evangélicos han olvidado los buenos modales y las normas más elementales de cortesía frente a sus invitados a liturgias y cultos religiosos, escenarios que aprovechan para denunciar falencias históricas que agravian a dignatarios y líderes políticos.
Aunque existe diferencia entre unos y otros, en la Iglesia Católica también hay sacerdotes que aprovechan la presencia de líderes y funcionarios en misas hasta de difuntos para agenciarse protagonismos denunciando debilidades y enrostrando responsabilidades ajenas.
Pero el caso de los evangélicos resulta alarmante y avizora que en el futuro a sus actividades irán pocos de sus invitados más importantes. Por una razón sencilla: nadie va a casa ajena para que le insulten y atropellen y le atribuyan responsabilidades que no tienen...
Suscríbete Gratis
Por favor, regístrate ahora para seguir leyendo