PUNTO DE MIRA

Abrir los ojos de la mente

Alfredo Freites

Para  una gran cantidad de personas que han nacido en la zona urbana es casi inexplicable que existan dominicanos analfabetas, pese que al nivel de desarrollo social que postulamos. Pero es una cruda realidad, dolorosa más bien. Esa población ignorante corre paralela con otra realidad que es la falta de documentos de identidad. Dominicanos mayores de edad que no existen.

En la madrugada de ayer, mientras retornaba de los Estados Unidos escuché a un pasajero, dominicano por más señas, que contaba su vida en el mundo de las letras. Desde niño trabajaba en el campo con su padre quien se negaba a enviarlo a la escuela porque él estaba muy grande para perder el tiempo y había que producir  para sustentar la familia. Este señor explicaba que ya grandecito iba de noche a la escuela porque le despertaba la curiosidad  qué tenían dentro los libros. A rompe y raja se abrió camino y logro incluso titularse como  técnico  electricista. Esa es una historia del esfuerzo propio.

El Gobierno se plantea  alfabetizar unos cientos de miles. Esos ciudadanos verán abrirse las ventanas de la ilustración en su nivel elemental. Quien ha visto a una persona adulta aprender “de letras”  se podrá imaginar el rostro de quien acierta con un premio grande. Cuando aprenden a decodificar la arquitectura de las letras la vida  les cambia.

Este proyecto de alfabetización es una obra que ha recibido el apoyo general y que un grupo de ciudadanos solidarios emprende con entusiasmo. Una masa de dominicanos se ha declarado por abrir los ojos de la mente a otros compatriotas menos favorecidos por la vida. Es otra muestra de que aún tenemos un país solidario. Muchas cosas malas están ocurriendo, pero la campaña de alfabetización debía ser una de las grandes buenas acciones que se acometen de forma generosa.