Vida Verde

VIDA VERDE EN GUAYUBÍN

Una reserva privada dedicada a proteger las especies del bosque seco

Con la asesoría técnica del Jardín Botánico Nacional (JBN), la reserva privada de Montecristi Solar acoge especies amenazadas de la región Noroeste, especialmente orquídeas en peligro de extinción

El proyecto contempla la creación de un sendero educativo con enfoque infantil. ©Yaniris López/LD

Yaniris Lópezyaniris.lopez@listindiario.com
Guayubín, Montecristi

“Si te fijas, aquí hay muchísimas Tetramicra canaliculata”, dice la técnico en cultivo in vitro del Jardín Botánico Nacional (JBN), Yuraisy Rodríguez, mientras señala con la mano el manto verde que cubre el suelo en la entrada del bosque seco.

Lo que parece grama son las hojas duras y delgadas de esta orquídea terrestre amenazada y el bosque es un área dedicada a la conservación ubicada al fondo de Montecristi Solar, el parque fotovoltaico inaugurado en 2018 en el municipio de Guayubín.

De las 4,000 tareas (algo más de dos millones de metros cuadrados) que ocupa el complejo energético administrado por el desarrollador alemán de parques solares F&S, 400 tareas fueron destinadas a la conservación.

¿Una reserva en un parque solar?

“A los inversionistas del parque les gusta proteger el medio ambiente. Vinieron a este lugar, lo encontraron muy hermoso y decidieron dejar un espacio para conservación, esto aquí no se toca”, responde Carlos González, encargado del proyecto de energía renovable.

Gestionado por el Jardín Botánico Nacional (JBN) desde su creación, el lugar se ha convertido en una especie de reservorio de plantas de la región Noroeste, especialmente de orquídeas que, como la Cacatica y la Tetramicra, se encuentran en peligro.

“Es bueno saber que tenemos un espacio más que sirve de hogar a estas y otras orquídeas que están en peligro crítico”, dice a Listín Diario el director del JBN, Pedro Suárez, durante un recorrido por la reserva. Muchas plantas recuperadas durante el desmonte para la construcción del parque fotovoltaico fueron donadas al Jardín Botánico de Santiago, otras se llevaron al Jardín Botánico de Santo Domingo y una parte fue trasladada aquí.

“Son plantas colectadas en sitios deforestados, las traemos a esta área, donde se adaptan y son protegidas”, comenta Zoilo Richardson, encargado de la División de Cultivo In vitro del Departamento de Horticultura del JBN.

Yuraisy agrega que muchas veces los agricultores tumban para abrir espacios y quitan todo lo que encuentran a su paso.

“Se han dado casos, como el ocurrido en la comunidad de Rubio, en Santiago, donde tumbaron un área y cuando llegamos encontramos orquídeas Tolumnia quadriloba sobre los árboles cortados, prácticamente las iban a quemar, y las pocas poblaciones que quedaban están en una lomita”, expresa.

Lo que hacen, sigue explicando la agrónoma, es tomar los individuos, llevarlos a la reserva y distribuirlos en diferentes árboles. Cuando es posible, toman las cápsulas con semillas, las germinan en el JBN y las regresan al espacio, como hicieron con la Pereskia portulacifolia, recién plantadas en la arboleda.

“Cuando arman un proyecto de esta magnitud, lo primero que se va son esas pequeñas cosas que a la gente no le importa, que es prácticamente lo que está en el suelo, y en ese caso está la Tetramicra, una orquídea fuertemente amenazada debido a esos factores: los agricultores acaban con ella y no saben lo que están sacando del hábitat; por eso, cuando conseguimos la cápsula propagamos esas especies”.

Protegidas

Siete especies de orquídeas han encontrado un hogar en esta reserva privada en la que abundan también el guayacán (Guaiacum officinale L.) y el cambrón (Prosopis juliflora), el guatapanal (Caesalpinia coriaria) y la guasábara (Cylindropuntia caribea), la alpargata (Consolea moniliformis) y el cayuco (Pilosocereus poligonus), el bombillito (Mammilaria prolifera subs Haitiensis), el melón de breña (Melocactuc lemaire) y el maguey (Agave Antillarum).

“Las orquídeas en la reserva se conservan mejor que en cualquier otro lugar. Hay personas monitoreando constantemente las plantas y las que hemos traído están bien. Es una buena área para conservar especies”, opina Yuraisy.

La técnico del JBN, que formó parte del equipo que el año pasado logró reproducir in vitro plantas de Cacatica, considera que las cadenas hoteleras pueden destinar un área de sus complejos a un espacio de conservación, una iniciativa que, además de aportar al medio ambiente, pueden promover como atractivo turístico.

Especies

DE INTERÉS

Orquídeas en la reserva: Tetramicra canaliculata, Psychilis truncata, Tolumnia henekenii, Tolumnia variegata, Tolumnia quadriloba, Broughtonia dominguensis y Pereskia portulacifolia. 

¿Visitas? La reserva está ubicada en el centro de la provincia, en el municipio de Guayubín, para visitarla se necesita un permiso especial otorgado por F&S. Futuro. El proyecto contempla la creación de un sendero educativo con enfoque infantil. 

Colaboración.
Esta es, a la fecha, la única reserva privada gestionada por el JBN.

Adaptación. Para solucionar el problema de escorrentía debajo de los paneles solares, el JBN recomendó plantar la popular rastrera suelda consuelda (Commelina erecta).

Recorrido. La semana pasada, técnicos del JBN visitaron la reserva para dar seguimiento a los proyectos de conservación en este lugar y en la Reserva Científica Villa Elisa, donde fueron introducidas plantas de Cacatica (Tolumnia henekenii).

Guardaparques. Jesús (Suso) Sánchez se encarga de cuidar y vigilar el lugar. Yaniris López/LD

Recorrido. Suso Sánchez, Sofía Ureña, Carlos González, Yuraisy Rodríguez, Pedro Suárez y Zoilo Richardson. JBN

El Montecriseti Solar se levantó sobre una superficie de 4,000 tareas. De estas, 400 tareas fueron destinadas a la conservación. Yaniris López/LD

Creciendo. Población de agave recuperada del desmonte para el parque solar. Yaniris López/LD

Yuraisy Rodríguez junto a una población de Tetramicra canaliculata. Yaniris López/LD

El espacio sirve como centro de acogida de muchas especies del bosque seco. Yaniris López/LD