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Vida Verde jueves, 23 de abril de 2020

PANDEMIA

Coronavirus, animales silvestres y alimentación

Las enfermedades virales, microbianas o de otros orígenes tienen, entre otras funciones, la de regular las poblaciones de seres vivos y el equilibrio de los ecosistemas donde se encuentran.

Sixto J. Incháustegui *
Especial para Listín Diario
Santo Domingo

No hace mucho leí los resultados sobre investigaciones realizadas en un país del norte de Europa que señalaba que se había encontrado una correlación entre el incremento de las alergias y el empobrecimiento de la diversidad biológica, y que las personas que vivían o tenían más contacto con bosques nativos sufrían de menos alergias, sobre todo respiratorias.

¿Por qué? Porque en la medida que se empobrece el ecosistema se empobrece la diversidad de agentes alérgenos, como pólenes y hongos, entre otros.  

Cuando son muy diversos, estamos expuestos a una diversidad de los mismos, pero en menores cantidades, lo que reduce la posibilidad de desarrollar alergias a algunos de ellos. La reducción de la diversidad biológica lleva al predominio de unas pocas especies, tanto macro como micro,  pone  en contacto cotidiano con una menor cantidad de potenciales alérgenos, pero en mucho mayores cantidades.  

Entonces, ¿qué pasa con los virus? Los virus son agentes acelulares infecciosos conformados por material genético que existen desde el comienzo de la vida misma. Para reproducirse tienen que invadir células vivas. En la actualidad se conocen cerca de 5,000 virus diferentes, aunque se estima que en realidad puede haber millones de ellos. Hay una gran diversidad que se asociación a casi todos los seres vivientes.

Las enfermedades virales, microbianas o de otros orígenes tienen, entre otras funciones, la de regular las poblaciones de seres vivos y el equilibrio de los ecosistemas donde se encuentran. En ecosistemas en equilibrio, con gran diversidad biológica, estos también se mantienen en equilibrio, lo cual reduce grandemente la posibilidad de epidemias. Los cambios ambientales, naturales o producidos por los humanos también cambian la forma en que el ecosistema, sus especies y los humanos nos relacionamos con las enfermedades y sus distintos vectores. Los grandes cambios en el medio ambiente han alterado la ecología de las enfermedades.

ALIMENTACIÓN Y VIDA SILVESTRE

La vida no es estática, cambia y evoluciona constantemente y estos cambios  incluyen a los virus. El contacto de poblaciones humanas con la disminución importante de la diversidad biológica de éstos y un mayor acercamiento o interacción con la vida silvestre, incrementa las probabilidades del paso de enfermedades virales de la vida silvestre a los humanos.  

El doctor Thomas Gillespie, especialista en la ecología de las enfermedades (Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Emory) estudia cómo la disminución de los ecosistemas naturales y los cambios de comportamiento incrementa la posibilidad de riesgo del paso de nuevas enfermedades de animales a humanos.  

Este investigador ha dicho que no le ha sorprendido la aparición de esta pandemia, dado que con los impactos que hemos generado sobre el medio ambiente hemos creado las condiciones para ello.

Los seres humanos desde nuestros inicios hemos dependido de la vida silvestre para nuestra alimentación. Con el paso del tiempo, hemos domesticado plantas y animales, que constituyen la base de la alimentación humana hoy día.

Sin embargo, en muchas regiones del planeta todavía hay un alto consumo de carne de animales de la vida silvestre. No solo en los países asiáticos, sino también en países africanos. Un muy buen amigo africano, profesional muy calificado de un área de la salud, me decía que la mejor exquisitez era la carne de la palma de la mano de los gorilas. Algo que parece inconcebible para muchos de nosotros, por múltiples razones. Son costumbres muy arraigadas, ancestrales, y a veces también, de índole económica. En los últimos decenios se ha trabajado mucho en tratar de educar a las poblaciones para descontinuar esta práctica, así como de regularla legalmente. Tanto por su impacto en la salud humana como en la conservación de las especies.

SOBRE EL NUEVO CORONAVIRUS

Los coronavirus son parte de una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades en animales y humanos. Incluyen enfermedades respiratorias y han sido los causantes de dos epidemias recientes, el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés) y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS).  


La pandemia actual es producida por un coronavirus que causa la enfermedad COVID-19. El virus que produce el MERS ha sido asociado a camellos y el que produce el SRAS a civetas (animales parecidos a los hurones).   

Desde hace tiempo se conoce que hay animales que pueden ser portadores sanos de virus causantes de enfermedades. Entre los más conocidos tenemos a los murciélagos y a los hurones. Ambos pueden ser portadores sanos del virus de la rabia, y transmitirlo al morder a otro animal o a humanos. Esto es más problemático en donde hay murciélagos vampiros (que se alimentan de sangre) como en Mesoamérica. Nosotros no tenemos murciélagos vampiros y por tanto este no es un problema de salud pública en el país.

Los murciélagos son también portadores de diversos coronavirus. Sin embargo, es importante hacer varios señalamientos. Primero, los murciélagos que más se han relacionado con el salto potencial del coronavirus del COVID 19 son de los llamados murciélagos herraduras. En general existen dos grandes grupos de  murciélagos, los microquirópteros, que se encuentran en esta lado del mundo, y lo macroquirópteros, en África, Asia y Oceanía. Estos conocidos también como zorros voladores o murciélagos frugívoros, son muy comunes en los países donde existen, y mucho más grandes que las especies de microquirópteros, lo cual los hace disponible para la alimentación humana.

Las condiciones de hacinamiento, ya sean en granjas, criaderos, mataderos y mercados, los llamados “mercados húmedos” (nombre que se da a mercados al aire libre), hacen más propicia la posibilidad de transmisión de enfermedades virales a humanos.

El hecho de que los murciélagos de herradura constituyen un gran reservorio natural de virus como el SARS-CoV, como a la cultura en China de utilizarlos como alimento para humanos, podría constituir un peligro potencial  para el salto de uno de estos virus a los humanos. Sobre todo porque se someten con relativa frecuencia a recombinaciones genéticas naturales y una nueva mutación podría tener la capacidad para pasar a humanos y propagarse como una nueva enfermedad.  

Todo esto no hace que debamos considerar a los murciélagos como animales peligrosos. Realizan muy importantes servicios ecosistémicos, dispersa semillas en el bosque, controlan poblaciones de insectos y polinizan plantas, entre otros muchos beneficios.

El hecho de que algunos personajes se hayan referido en términos generales al potencial de una pandemia, incluso en algunas películas, series y personajes de televisión, se basa en el hecho de estar informados de estas probabilidades desde antes que ocurrieran. Todo esto basado en la ciencia, no en premoniciones ni capacidades sobrehumanas. Así mismo, los diversos estudios que se han realizado sobre el genoma del coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), que es el que produce la enfermedad llamada COVID-19, han mostrado que el mismo no es creado en el laboratorio y ha surgido por medio de procesos naturales. Olvidémonos de todas las teorías de la conspiración.

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El autor es biólogo con muchos años de experiencia en el mundo académico, la investigación y la conservación.


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