historia

De la Zar Bomba al átomo pacífico, ochenta años de desarrollo nuclear ruso

Pese a que el nacimiento de la rama nuclear rusa obedeció a los imperativos de la Guerra Fría, desde sus primeros pasos los científicos pusieron su empeño en utilizar el átomo como fuente de energía.

El pabellón ATOM de la VDNJ de Moscú, el principal recinto expositivo del país, presenta más de ocho décadas de historia de la rama nuclear rusa

El pabellón ATOM de la VDNJ de Moscú, el principal recinto expositivo del país, presenta más de ocho décadas de historia de la rama nuclear rusaEFE/ Fernando Salcines

De la bomba atómica al desarrollo del átomo pacífico en Rusia, así podría resumirse el recorrido de más de ocho décadas de historia de la rama nuclear rusa que presenta el pabellón ATOM de la VDNJ de Moscú, el principal recinto expositivo del país, que aspira a convertirse en un espacio de aprendizaje y descanso.

La Zar Bomba (AN602) -el artefacto explosivo más potente detonado en la historia de la humanidad-, medios de transporte propulsados con energía nuclear que van desde autos hasta dirigibles o naves espaciales, maquetas de puestos de control de centrales atómicas, son apenas una pequeña parte de lo que exhibe la exposición.

Todo ello, hilvanado en zonas expositivas con una cronología clara, que invita a los visitantes a bajar al piso más bajo de la instalación para conocer en su sótano el "Proyecto Nuclear Soviético" y el "Tiempo de pioneros" en el que los científicos rusos desentrañaban los misterios del átomo.

Aquí se puede acceder al laboratorio secreto soviético No. 2 (LIPAN), que juntó en 1943 a un equipo de científicos bajo la dirección del reconocido físico nuclear Ígor Kurchátov, un proyecto que recibió un impulso considerable tras la explosión de las bombas nucleares estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki.

Kurchátov, el padre de la bomba atómica rusa, juró no cortarse la barba hasta no lograr una explosión nuclear, pero decidió dejársela después de que el proyecto Arzamas-16 ensayase exitosamente su primera bomba de plutonio, Primer Rayo, en 1949.

Pero pese a que el nacimiento de la rama nuclear rusa obedeció a los imperativos de la Guerra Fría, abordada ampliamente en la exposición, ya desde sus primeros pasos los científicos rusos pusieron todo su empeño en utilizar el átomo como fuente de energía, un proceso de pruebas y fallos presentado con lujo de detalles.

Y si bien los visitantes pueden ver maquetas de submarinos nucleares o de bombas, se hace especial hincapié en proyectos de plantas nucleares móviles, dirigibles, aviones e incluso automóviles con propulsores nucleares, como el Volga-Atom, una propuesta que quedó en sueños.

No podían faltar las maquetas de los famosos rompehielos nucleares rusos "Lenin" y "Árktika", símbolos de la conquista de océano Glacial Ártico que fue orgullo de varias generaciones de soviéticos.

La sección Atomarium no solo permite a los visitantes acercarse a la historia nuclear rusa, sino interactuar con algunas de las muestras expositivas, entre las que destaca un potente microscopio nuclear.

Sin embargo, el punto de giro fue la puesta en marcha, en julio del ya lejano 1954, de la central nuclear de Óbnisnk, en las afueras de Moscú, que dio el pistoletazo de arranque al uso pacífico del átomo en el país, y a cuyo puesto de control pueden sentarse los visitantes mientras se informan sobre la estructura de una planta nuclear.

Además, ATOM no deja desatendidas las incesantes investigaciones nucleares en los diversos aceleradores de partículas que buscan desentrañar los secretos de la física nuclear o la hasta el momento infructuosa búsqueda de la creación de un reactor de fusión nuclear, considerado como una fuente casi infinita de energía.

Todo ello sin olvidar otros usos de las tecnologías nucleares como sus aplicaciones médicas o agrícolas, el uso en isótopos radiactivos en la automatización y control de procesos industriales, la química analítica.

Se trata de la mayor muestra dedicada al tema organizada en el país, distribuida en una superficie más de 25.000 metros cuadrados en siete pisos, tres de los cuales son subterráneos, una opción ideal para las visitas en familia que prevé también atractivas zonas de descanso y juegos de mesa.

El pabellón ATOM fue inaugurado en el marco de la exposición Rossiya, considerada por muchos como una de las principales acciones propagandísticas del presidente ruso, Vladímir Putin, de cara a las elecciones presidenciales de marzo próximo.