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Ratas: la infestación silenciosa que se asienta en las calles de Argentina
De recibir de tres a cinco llamados por servicios de desratización por semana el año pasado, ahora las empresas de plagas tienen el doble, o incluso el triple.
Desde pandemia, su población ha aumentado de manera drástica en el país..
Son las 19 de un sábado en una de las avenidas más concurridas de Buenos Aires. Pasan familias, amigos que salen a comer, los turistas toman café.
Entre los pasos hay charlas en voz alta, anécdotas y risas. A pesar del bullicio, un sonido de bolsa no pasa desapercibido. “Mirá, parece un perro de lo grande que es”, dice una mujer al ver una rata que ingresa a un tacho de basura. Eso no detiene el paso de las personas, acostumbradas, sin asombro o indiferentes.
El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) no está exenta de un problema que no para de crecer: la presencia de ratas.
Al menos seis empresas de fumigación consultadas por LA NACION advirtieron en el último tiempo sobre un aluvión de consultas y trabajos debido a lo que marcan como un crecimiento poblacional de las ratas: “No damos abasto”.
De recibir de tres a cinco llamados por servicios de desratización por semana el año pasado, ahora tienen el doble, o incluso el triple. Apuntan a la falta de limpieza del espacio público como el principal causante.
En medio de los pedidos, una fila interminable para almorzar y un olor a queso que se dora con el horno de barro, el encargado de una conocida pizzería le dice a este diario que es la segunda vez en el año que contratan un servicio de desratización.
“Normalmente llamamos una vez al año porque son muy comunes las ratas en los locales gastronómicos, pero se ven cada vez más roedores en la calle y a plena luz del día. Hay comercios no gastronómicos que tuvieron que llamar hace poco porque les entran las ratas”, cuenta el administrador del lugar.
Aclara, en tanto, que como en cualquier ciudad hay ratas, pero sostiene que desde la pandemia del coronavirus la situación es más desbordante.
A 30 cuadras de allí, el dueño de una ferretería revela que ya se comunicó con una empresa de fumigación por ratas en su depósito.
Durante los años anteriores colocó veneno por su cuenta, pero ahora nada parece funcionarle. “Se metieron roedores más grandes y en más cantidad, vino una familia entera a anidar acá y no las puedo matar solo”, se queja Daniel, el ferretero.
En un edificio de 10 pisos ubicado más al norte, dos propietarios denunciaron que encontraron ratas dentro de sus departamentos.
Tras ello, llamaron a una compañía de fumigaciones, que colocó trampas con pegamento en los balcones y conos en los cables de afuera para evitar que se pasen de un lado al otro de la vereda. A pesar de eso, los roedores llegaron a escalar hasta el quinto piso y los residentes los veían caminar por los frentes.
“Las consultas explotaron. Las ratas están buscando refugio y comida y, con el frío, se meten en las casas, negocios y galpones. Antes los roedores eran nocturnos, pero tenemos una superpoblación”, indica Gonzalo Fariña, responsable de Antiplaga Norte, una empresa fumigadora de Vicente López.
Y agrega: “Desde 2023 hubo incrementos del 50% año a año hasta llegar a un 90% de aumento en 2025. Recibimos entre 25 y 30 llamadas por semana”.
Advierte además que se ven más ratas en las calles por, según insiste, la mayor cantidad de basura en el asfalto y vereda.
“Ante la falta de alimento por la sobrepoblación de ejemplares que habitan las colonias, hay roedores que son expulsados y cambian su comportamiento. También son más grandes que antes”, dice.
Un relevamiento de LA NACION sostiene que al menos 15 vecinos de un barrio de Buenos Aires vieron en lo que va del 2025 una rata en pleno día y de noche las apariciones son más seguidas.
“La semana pasada vi una rata enorme a las 8 en la vereda, en las inmediaciones de una estación de tren (del corredor norte). Me llamó la atención porque uno no acostumbra a verlas a primera hora, sino en ambientes sucios y de noche”, dice Rosario, vecina que trabaja en Retiro.
“Las veo cuando voy a trabajar a la mañana; a la noche, ni hablar, están por todos lados. Salen de las alcantarillas y hurgan en los contenedores de basura”, dice Mercedes, empleada administrativa.
En ese contexto, Fariña sostiene que hay indicios de una infestación “importante” en Buenos Aires.
“Las ratas son fotosensibles y salen cuando hay poca actividad humana. Si están saliendo de día, es porque hay algo que las está empujando a hacerlo, ya sea por suciedad, sobrepoblación o falta de comida y espacio. Estas cosas marcan que hay presencia activa. Si se ven durante el día, el número es alto”, suma.
Por otro lado, la empresa Fumi.maa, ubicada en Floresta, también insiste en que las consultas desde 2021 no pararon de crecer.
Ese año tenían dos llamados semanales de casas particulares o negocios; en 2022 se incrementó a cinco; en 2023, de ocho a 10; durante 2024, ese número se duplicó y este año se triplicó a casi 30 consultas. “Hace poco fuimos a desratizar un departamento de un sexto piso”, dice Mery Sánchez, encargada de la compañía.
Especies, comportamiento y los barrios
Las variedades de roedores que tienen más presencia en Buenos Aires son tres: la rata “de tejado” [Rattus rattus], que suele transitar por los cables entre los edificios; la noruega [Rattus norvegicus, la más grande], que tiene su madriguera en la alcantarilla y boca de tormenta, y luego busca más calor en lugares cerrados; y el ratón casero [Mus domésticus], una especie de laucha más pequeña que tiene más frecuencia en los domicilios.
Así lo enumera Olga Suárez, directora del laboratorio de Ecología de Roedores Urbanos de la Universidad de Buenos Aires, a LA NACION.
Respecto al comportamiento de los roedores, por lo general, el invierno es la temporada en la que las ratas buscan más calor.
De acuerdo a lo que explica la empresa Mikima, con sede en Caballito, tienen sus colonias en los desagües, alcantarillas y bocas de tormenta.
Desde allí recorren algunos metros hasta encontrar un lugar accesible para refugiarse, es decir, que tenga hornallas, estufas o heladeras. Además, tienen una especial preferencia por el trigo, lo que hace que cervecerías y pizzerías sean mina de oro para estos animales.
Debido a que no hay datos oficiales sobre la cantidad de ratas en el AMBA, algunas empresas hacen relevamientos, según las áreas donde trabajan, sobre cuáles son los barrios más complicados.
Por ejemplo, la empresa El Rey de las Fumigaciones, ubicada en Palermo, dice a LA NACION que en la Ciudad las zonas más críticas son Villa Soldati, Puerto Madero, Constitución, Centro, Once, Liniers, Flores y Caballito.
Otras áreas que tienen la plaga más moderada son Palermo, Belgrano (el Barrio Chino es un foco importante), Núñez, Almagro y Monserrat.
Por su parte, Final Plag, de Chacarita, insiste en que las zonas más afectadas del conurbano son Avellaneda, Quilmes y La Matanza.
Fariña, de la empresa Antiplaga Norte, señala que las zonas más complicadas son Palermo y La Matanza por concentrar muchos locales gastronómicos.
También menciona a Nordelta, al municipio de Vicente López y a los barrios porteños Colegiales, Once, Caballito, San Telmo y Barracas. Otra empresa que se expresa en la misma línea es Vamonos Pest, con sede en Almagro: menciona a Palermo como el más complicado.

