BID, ante crisis de seguridad: “En la región tenemos que organizarnos y ser transnacionales”

Una de las preocupaciones es la delincuencia e inseguridad que golpea a esta zona. Un tercio de los homicidios del mundo ocurre en América Latina y el Caribe, pese a que solo cuenta con el 8% de la población mundial.

Goldfajn remarca que “el crimen organizado tiene asociados muchos homicidios y es un problema transnacional, que no lo puede resolver un país solo. Entonces, nosotros (en la región) tenemos que organizarnos y ser transnacionales".

Goldfajn remarca que “el crimen organizado tiene asociados muchos homicidios y es un problema transnacional, que no lo puede resolver un país solo. Entonces, nosotros (en la región) tenemos que organizarnos y ser transnacionales".

Ilan Goldfajn encabezó esta semana la reunión anual del organismo en Chile. Sobre la guerra comercial, dice que “aún es muy temprano para saber cuáles serán los efectos”.

A finales de 2022 el brasileño Ilan Goldfajn fue electo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), convirtiéndose en el séptimo líder de la institución que trabaja con el sector público de América Latina y el Caribe.

El máximo ejecutivo del BID encabezó en Santiago la Asamblea de Gobernadores del organismo, que integran los 48 países miembros. En esta entrevista ahonda en los temas que se abordan en las distintas reuniones temáticas del evento y en los desafíos que enfrentan Chile y la región.

Una de las preocupaciones es la delincuencia e inseguridad que golpea a esta zona. Un tercio de los homicidios del mundo ocurre en América Latina y el Caribe, pese a que solo cuenta con el 8% de la población mundial.

De acuerdo con un reciente estudio del BID y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el costo directo del crimen promedio de la región es del 3,44% del PIB, una cifra que equivale, por ejemplo, al 78% del presupuesto de educación pública o el doble del gasto en programas de asistencia social en la región.

El FMI calcula que un aumento del 10% en los homicidios reduce la actividad económica en alrededor del 4% y que rebajar a la mitad las tasas de homicidios podría impulsar la actividad un promedio del 30%.

En ese contexto, Goldfajn remarca que “el crimen organizado tiene asociados muchos homicidios y es un problema transnacional, que no lo puede resolver un país solo. Entonces, nosotros (en la región) tenemos que organizarnos y ser transnacionales. Estamos trabajando con los países y es un tema de esta reunión anual de los gobernadores (ministros de Hacienda y Finanzas)”.

En el caso particular de Chile, relata que “queremos trabajar en seguridad ciudadana, traer las buenas prácticas de otros lados y trabajarlo institucionalmente”.

— ¿De qué tipo de asesorías se trata?

“Empezamos con capacitación técnica, con donaciones para estudios. En el caso de Chile se está pensando mucho en cómo institucionalizarlo, porque ya se hace mucho en Chile (...) y a lo que se debe apuntar es a cómo unir los esfuerzos. En México, por ejemplo, estamos trabajando con la Secretaría de Seguridad”.

—A partir del estudio de los costos de violencia e inseguridad, ¿hay una meta de reducción de costos para la región?

“Diría que sí, que debemos bajarlo. Estamos justo en (la etapa de) estudios, hay comités, y uno de los comités va a trabajar en este tema. Entonces, nosotros no queremos imponer una meta, pero que los países que ya están trabajando en comisiones nos entreguen cuáles serían sus objetivos. ¿Ya es difícil tener objetivos por país? Imagínate en la región”.

Agrega que en materia de seguridad y de buenas prácticas, si una experiencia funciona bien, por ejemplo, en Uruguay, la idea es explorar y visualizar si eso logra su mismo objetivo en otro país.

El presidente del BID también destaca que se pueden destinar recursos y conocimiento tecnológico para combatir el crimen organizado, pero de manera más eficiente. “En Europa se pensó mucho en cómo usar la inteligencia artificial y la digitalización para tener información de dónde ocurren los crímenes”.

Focos de la asamblea anual

Goldfajn explica que hay tres grandes aspectos en la reunión. “Uno es la implementación de lo que acordamos en (la anterior reunión en) Punta Cana: la estrategia institucional, como es el BID Invest, que es el nuevo modelo de negocios con la capitalización. Y el BID Lab, que es una estrategia de negocio basada en más escalabilidad (...), junto con varias reformas...”.

Expone que los temas están divididos en “11 grandes reformas y cambios, como por ejemplo, avanzar en la capacidad de financiar iniciativas por unos US$ 13 mil millones por año, que significa en una década unos US$ 130 mil millones”.

Además, dice, hay “reformas de eficiencia, de efectividad. No solamente vamos a prestar más, sino vamos a prestar mejor, mucho más concentrados. Vamos a trabajar en sinergias entre el sector público y privado”.

— ¿Qué rol juega el mundo privado en esta estrategia?

“El sector privado tiene un papel muy relevante para impulsar el crecimiento en América Latina. Necesitamos del sector privado y necesitamos del sector público”.

El presidente del BID adelanta que en las reuniones de esta semana también esperan avanzar en algunas iniciativas regionales.

“Una de las iniciativas, que se originó en Chile, es la cooperación frente a desastres naturales. ¿Cómo la región puede prepararse, cooperar, cuando hay un desastre natural? Cuando Chile enfrentó los incendios del año pasado, hubo mucha cooperación con otros vecinos, mucha reacción. Pero hay que institucionalizar esto para que no tengamos que repensar y se pueda coordinar automáticamente la ayuda”.

— ¿Esta coordinación estaría a cargo del BID o de otra entidad?

“Vamos a coordinar un poco usando la ventaja competitiva del banco. Vamos a tener un mandato para coordinar esfuerzos. Y lo vamos a firmar con todos los miembros del banco (esta semana)”.

—¿Cuál es el escenario macroeconómico que ustedes visualizan para América Latina en medio de tasas de interés aún elevadas, tensiones geopolíticas y esta guerra comercial impulsada por Estados Unidos?

“Veo que América Latina, mirando en el mediano plazo y largo plazo, está justo en una encrucijada, donde (pese a lo que se señala) el mundo necesita más de América Latina y el Caribe. Además de que América Latina y el Caribe también necesitan al mundo”.

— ¿En concreto, a qué se refiere?

“El mundo necesita una mayor producción de energía. El mundo necesita energía limpia. A los eventos (de la semana pasada del BID en la austral Punta Arenas) asistieron 50 inversionistas internacionales, de 15 países, que quieren invertir en energía limpia. Una parte en hidrógeno verde, en lo que está trabajando, por ejemplo, Chile. La energía limpia es algo que América Latina le puede ofrecer al mundo. Chile está a la vanguardia (en esta materia). Firmó un acuerdo con Alemania de exportar en el futuro. Esos son los acuerdos que ponen a América Latina como un proveedor y como solución de problemas globales. Además, se habla mucho de los minerales críticos, litio y cobre. Chile, gran productor de cobre, gran productor de litio, es lo que el mundo necesita y cada vez más”.

— ¿Pese a todo el complejo escenario global, usted se declara más bien optimista?

“La región tiene la capacidad de tener cadenas de suministro seguras, democráticas, con institucionalidad, que yo creo que otras regiones no tienen como lo que ofrece América Latina. Entonces, miro la región, sobre todo a mediano plazo, veo grandes oportunidades (...). Aquí no hay mal clima, hay adaptación. Pese a estas turbulencias que estamos enfrentando en este momento, veo oportunidades, al mundo necesitando de América Latina, el mundo necesitando de cadenas de suministro fuertes”.

—Más allá de las oportunidades a mediano plazo, las turbulencias por la guerra arancelaria ya están ocurriendo. ¿Cuándo se podrían sentir con más fuerza esos efectos en la región? ¿Este año o en 2026?

“Lo que nosotros vemos es que aún es muy temprano para saber cuáles serán los efectos. Creo que tenemos que darnos un tiempo para mirar a dónde vamos con esta coyuntura. Cuando hablo de mediano plazo, me refiero hacia qué dirección vamos. Cuando veo acuerdos de venta de hidrógeno verde, crecimiento más fuerte, no solamente en Chile, en Brasil, algo está pasando en la región que se está creciendo más rápido”.

— ¿Qué puede estar detrás de esto?

“Pueden ser varios factores, pero uno de los motivos es que nos estamos encajando en la parte relevante de lo que el mundo está demandando”.

— ¿Quién pierde más con la guerra comercial: América Latina y el Caribe o Estados Unidos?

“No estamos en un juego de suma cero, estamos en un juego donde la prosperidad de América Latina beneficia la prosperidad de todo el hemisferio. Cuando a América del Sur le va bien, le va bien a América del Norte también”.

—Tomando la experiencia de la anterior guerra comercial y si esto recrudece, ¿cómo pueden prepararse los países de la región para abordar o enfrentar estos shocks externos?

“Lo que estamos haciendo es justo eso. Estamos pensando en primer lugar en integración, integración regional (...). Tenemos un programa que se llama BID para las Américas, que atrae inversionistas de todo el mundo. Esto es una forma de preparar, traer inversionistas y traer crecimiento. Después, integración regional y entre el mundo. Tercero, tener la capacidad de invertir en lo que nos va a hacer más resilientes. Yo hablé de desastres naturales, pero el capital humano, la capacidad de ser más sostenible. Ustedes aprobaron una reforma de pensiones, pero hay reformas en varios otros países que tienen que ver con la eficiencia del gasto, en otros países hay reglas fiscales. Cada uno está pensando en cómo fortalecer sus instituciones, y eso es importante”.