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Suprema Corte de EE.UU. deroga la prohibición de los automatizadores

Este accesorio se usó en una masacre cometida en Las Vegas el 1 de octubre de 2017, la peor en la historia moderna de Estados Unidos, con un saldo de 58 muertos y más de 500 heridos.

En la imagen, un automatizador de rifles en Harrisonburg, Virginia, el 15 de marzo de 2019.(AP Foto/Steve Helber, Archivo)

La Corte Suprema de Estados Unidos anuló este viernes una normativa federal que prohíbe los "bump stocks", un dispositivo que aumenta la cadencia de los rifles semiautomáticos convirtiéndolos de hecho en ametralladoras.

Este accesorio se usó en una masacre cometida en Las Vegas el 1 de octubre de 2017, la peor en la historia moderna de Estados Unidos, con un saldo de 58 muertos y más de 500 heridos.

La mayoría de los 22 rifles del autor de esta matanza estaban equipados con estas culatas extraíbles que le permitieron disparar a una velocidad de hasta nueve balas por segundo.

Por seis votos a favor y tres en contra (los de los magistrados progresistas), la corte dictaminó que la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) se extralimitó en 2018 al reclasificar los "bump stocks" como ametralladoras, prohibidas por una ley de 1934.

"Consideramos que un rifle semiautomático equipado con un bump stock no es una 'ametralladora' porque no puede disparar más de un tiro con 'simplemente apretar el gatillo'", escribió el juez Clarence Thomas en nombre de la mayoría, basándose en una ley de 1934, adoptada durante la era de la Ley Seca, mucho antes de la invención de este dispositivo.

La masacre de Las Vegas "demostró que un rifle semiautomático equipado con un bum stock puede tener el mismo efecto letal que una ametralladora y, por tanto, reforzó los argumentos a favor de una revisión de esta ley", reconoció el juez conservador Samuel Alito.

"Pero un acontecimiento que pone de relieve la necesidad de modificar la ley no cambia por sí solo el significado de la ley", añade, y pide la intervención del Congreso.

La magistrada Sonia Sotomayor y sus dos colegas progresistas discreparon.

- "Consecuencias mortales" -

Sotomayor criticó a los magistrados conservadores por no aceptar "la definición común" de ametralladora. "Tendrá consecuencias mortales" al "obstaculizar los esfuerzos del gobierno para impedir que tiradores como el de Las Vegas tengan acceso" a estos dispositivos, dijo.

En un comunicado la asociación Giffords, que lucha por reforzar el control de las armas, llamó al Congreso a actuar pero recordó que "los bump stocks siguen prohibidos en al menos 16 estados".

El líder del grupo demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, denunció una decisión "peligrosa, catastrófica" y pidió a los republicanos que voten un texto que prohíba los "bump stocks".

El equipo de campaña del presidente Joe Biden, acusó a los jueces conservadores de haber fallado "a favor del lobby armamentista" y aseguró que el demócrata es "el único candidato" a las elecciones de noviembre que prohibirá las armas de asalto.

El equipo de su predecesor republicano y rival electoral Donald Trump expresó su satisfacción por la sentencia al estimar que frente a la delincuencia "el derecho a portar armas nunca ha sido tan vital".

- "Lobby de las armas" -

Por el contrario el influyente lobby armamentista, la NRA, aplaudió en un comunicado a la corte por haber puesto límites a las agencias del poder ejecutivo. Deben "hacer cumplir la ley, no redactarla", estimó.

En febrero de 2018, pocos días después de una masacre en un instituto de Florida (sureste), en la que murieron 17 personas, la administración del entonces presidente Trump se comprometió a prohibir los "bump stocks".

Después de la tragedia de Las Vegas la ATF se replanteó su posición sobre estos dispositivos.

En diciembre del mismo año, la ATF anunció que los consideraría como ametralladoras y ordenó a los dueños de estos dispositivos que los destruyeran o entregaran a las autoridades en un plazo de 90 días.

Las encuestas demuestran que la mayoría de los estadounidenses está a favor de una regulación más estricta de las armas de fuego, pero el poderoso lobby del armamento y una parte de la población ponen trabas a los intentos del Congreso para cambiar las reglas.