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Inteligencia artificial

El BPI alerta sobre el peligro de depender de las grandes tecnológicas para aplicar la IA

El BPI ha llamado a los diferentes bancos centrales a colaborar en el desarrollo de la IA y el aprendizaje automático, lo que permitiría aprovechar sinergias, generar más valor y colocarlos a la vanguardia de los avances en este ámbito.

La inteligencia artificial procesa una gran cantidad de datos de una manera tan rápida que el talento humano sería incapaz de interpretar dicha información.

El BPI ha llamado a los diferentes bancos centrales a colaborar en el desarrollo de la IA y el aprendizaje automático.Getty Images

El Banco de Pagos Internacionales (BPI) considera que los bancos centrales se encuentran en una buena posición a la hora de aplicar la inteligencia artificial (IA), pero alerta de los peligros de depender de unos pocos gigantes tecnológicos para hacerlo.

En un informe publicado este martes, el BPI ha llamado a los diferentes bancos centrales a colaborar en el desarrollo de la IA y el aprendizaje automático, lo que permitiría aprovechar sinergias, generar más valor y colocarlos a la vanguardia de los avances en este ámbito.

El organismo, que ha recordado que los bancos centrales llevan años utilizando esta tecnología, ha considerado que estas instituciones están bien posicionados para aplicar técnicas de aprendizaje automático, debido a que cuentan con datos y la necesidad de analizarlos de forma rigurosa.

Pese a apoyar su uso, el BPI, cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea y ofrece servicios financieros a unos 140 bancos centrales y autoridades monetarias de todo el mundo, también ha alertado de los peligros de esta tecnología.

Entre ellos, el BPI ha pedido vigilar las alucinaciones de la AI, los problemas de protección de datos y la dependencia de unas pocas empresas tecnológicas, que son las proveedoras de esta tecnología.

Además, también ha señalado que el uso de la IA podría tener unos altos costes iniciales para los bancos centrales, ya que supondría formar y adecuar el capital tecnológico y humano, pero que, a la larga, incrementaría la productividad.