Los haitianos celebran el viacrucis, a pesar del clima de inseguridad

El vía crucis penitencial del Cristo del Socorro, que comenzado este viernes a las 3.30 horas desde la calle Sepulcro de Cartagena, ha sido la primera procesión de la Semana Santa de España, con un recorrido por las calles del casco antiguo de la ciudad porturaria hasta llegar a la plaza de San Ginés, al amanecer. 

Foto: EFE/MARCIAL GUILLÉN

El vía crucis penitencial del Cristo del Socorro, que comenzado este viernes a las 3.30 horas desde la calle Sepulcro de Cartagena, ha sido la primera procesión de la Semana Santa de España, con un recorrido por las calles del casco antiguo de la ciudad porturaria hasta llegar a la plaza de San Ginés, al amanecer. Foto: EFE/MARCIAL GUILLÉN

Varios miles de católicos haitianos hicieron este Viernes Santo el viacrucis en Puerto Príncipe y en varias ciudades de provincia, en un contexto marcado por el deterioro del clima de seguridad.

Vestidos con camisetas o camisas blancas con la imagen de María, los fieles católicos rezaron por los enfermos, por el país y por los barrios bajos bajo el peso de la inseguridad a lo largo del camino.

Este año, en Puerto Príncipe en particular, el número de personas ha disminuido en comparación con las grandes multitudes del año pasado. Niños, jóvenes y ancianos -y sobre todo mujeres- acuden desde distintos puntos de la ciudad para participar en esta tradicional celebración.

Cantos católicos y protestantes sonaron durante el recorrido desarrollado en algunas calles de Puerto Príncipe, pidiendo en algunas de las estrofas ayuda a Cristo en momentos de gran prueba.

Miembros de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas haitianas garantizaron la seguridad de la peregrinación a lo largo de la ruta que va de Cristo Rey a Champs de Mars reuniendo a católicos de diferentes parroquias del área metropolitana.

Al término de los festejos, los responsables se congratularon de la celebración tranquila del viacrucis pidiendo la paz en la paz. "Lo único que pedimos es la paz. Paz en las zonas obreras. Hay que acabar con las armas", afirmó uno de los sacerdotes participantes.

El viacrucis es un ritual que los católicos no negocian y en el que intentan participar a pesar de las situaciones de violencia que persisten desde hace cinco años.

Un clima de inseguridad marcado por la multiplicación de los casos de secuestro, ataques armados, robos y violaciones, en un país tomado como rehén por las bandas ante la inacción de las autoridades estatales, que esperan una intervención de la comunidad internacional para frenar el particular viacrucis que vive el país a mano de las pandillas.