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El G20 condena la guerra, aunque admite divisiones

“La mayoría de los miembros condenó con firmeza la guerra en Ucrania y recalcó que causa un inmenso sufrimiento humano y agrava las fragilidades existentes en la economía global”, señaló el comunicado.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a la izquierda, y el primer ministro británico, Rishi Sunak, asisten a una reunión de emergencia de líderes del G20 después de que cayera un misil en Polonia, cerca de la frontera ucraniana, el miércoles 16 de noviembre de 2022, en Indonesia. (AP)

Los miembros del Grupo de las 20 principales economías cerraron el miércoles su reunión con una declaración sobre que la mayoría de ellos condena con firmeza la guerra en Ucrania y advirtieron que el conflicto está agravando las vulnerabilidades de la economía global.

Era llamativo que la declaración de cierre destacara la guerra, dadas las divisiones en un grupo que incluye no sólo a Rusia, sino también a países como China e India que tienen importantes lazos comerciales con Moscú y no han llegado a criticar directamente el conflicto.

“La mayoría de los miembros condenó con firmeza la guerra en Ucrania y recalcó que causa un inmenso sufrimiento humano y agrava las fragilidades existentes en la economía global”, señaló el comunicado.

La expresión “la mayoría de los miembros” reflejaba las discrepancias internas, al igual que el reconocimiento de que “hubo otras opiniones y puntos de vista diferentes” y el G20 “no es el foro donde resolver cuestiones de seguridad”.

Aun así, el comunicado recogía los términos de una resolución de Naciones Unidas en marzo que lamentó “en los términos más fuertes la agresión de la Federación Rusa contra Ucrania”, y exigió “su retirada completa e incondicional” de territorio ucraniano, Eso supone un “gran avance”, señaló John Kirton, director del G20 Research Group.

“Aquí el G20 no dejó dudas sobre quién sabe que empezó la guerra y cómo debería terminar”, dijo en una entrevista. También mencionó el “cambio activo” de China e India, que se sumaron al “lado democrático de la gran brecha geopolítica inmediata”.

La guerra marcó la cumbre de dos días en la isla tropical de Bali, en Indonesia.

Las noticias el miércoles de madrugada sobre una explosión en el este de Polonia llevaron al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a organizar a toda prisa una reunión de emergencia con miembros del G7 y la OTAN congregados en la cumbre.

Polonia dijo que la explosión cerca de la frontera ucraniana se debía a un misil de fabricación rusa y que estaba investigando lo ocurrido. El miembro de la OTAN no llegó a culpar a Rusia del incidente, en el que murieron dos personas. Rusia negó estar implicada.

Biden dijo que era “improbable” que el misil se hubiera disparado desde Rusia, y prometió apoyar la pesquisa polaca.

La cumbre en Bali reunió a Biden; el presidente de China, Xi Jinping, el primer ministro de India, Narendra Modi, y el nuevo primer ministro británico, Rishi Sunak. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, no asistió.

Rusia golpeó el martes las ciudades ucranianas con docenas de misiles en su mayor ataque hasta ahora contra las instalaciones energéticas del país, cada vez más castigadas conforme se acerca el invierno.

Sunak describió los ataques como “la cruel y constante realidad de la guerra de Putin”, en declaraciones a la prensa al cierre de la reunión.

“Mientras todos los líderes mundiales trabajaban juntos para enfrentar los mayores desafíos que enfrenta nuestra gente, Putin lanzaba ataques indiscriminados contra civiles en Ucrania”, dijo Sunak.

La guerra, añadió, “seguirá devastando la economía global”.

La cuidadosa redacción del comunicado final reflejaba las tensiones en el encuentro y el desafío de Estados Unidos y sus aliados para aislar al gobierno de Putin. Varios miembros del G20, como la anfitriona, Indonesia, tienen reparos a verse inmersos en disputas entre grandes potencias.

El presidente de Indonesia, Joko Widodo, dijo a la prensa que el apartado de la declaración sobre la guerra había sido la parte más difícil de las negociaciones y que las conversaciones habían sido “muy, muy duras”.

Algunos interpretaron el texto final como un fuerte rechazo a una guerra que ha dejado miles de muertos, incrementado las tensiones globales de seguridad y trastocado la economía mundial.

El ministro ruso de Exteriores, Sergey Lavrov, que lideró la delegación rusa en Indonesia en lugar de Putin, denunció los esfuerzos de Biden de condenar a Moscú.

El apoyo de China a un comunicado crítico con Rusia sorprendió a algunos.

Es probable que el presidente de china, Xi Jinping, lo hiciera porque “no quiere apoyar a un perdedor” tras la derrota rusa en la ciudad de Jersón, indicó Kirton, el analista. “Sabe que necesita la cooperación del G20 para abordar las muchas vulnerabilidades crecientes que enfrenta ahora China”, como el cambio climático, la pandemia o la “fragilidad financiera” del país por sus apalancados mercados de vivienda y bienes raíces.

El G20 se fundó en 1999, en principio como un foro para abordar los desafíos económicos. Incluye a Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudí, Sudáfrica, Turquía, Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Europea. España tiene un puesto permanente de invitado.