Presidente Ucrania acusa a Occidente de cobardía; pide más ayuda

“He hablado hoy con los defensores de Mariúpol. Estoy en contacto constante con ellos", dijo el mandatario.

Una mujer herida evacuada de Irpín se ve en una camilla en una ambulancia a las afueras de Kiev, Ucrania, el sábado 26 de marzo de 2022. (AP Foto/Vadim Ghirda)

Una mujer herida evacuada de Irpín se ve en una camilla en una ambulancia a las afueras de Kiev, Ucrania, el sábado 26 de marzo de 2022. (AP Foto/Vadim Ghirda)

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, acusó el domingo a Occidente de cobardía mientras su país lucha por frenar una invasión rusa, en una exasperada petición de aviones de combate y tanques para mantener la defensa en un conflicto que se ha convertido en una guerra de desgaste.

Después de que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunió con funcionarios ucranianos en Polonia el sábado, Zelenskyy arremetió contra “el ping-pong sobre quién y cómo debe proporcionar aviones y otras armas defensivas”, mientras los misiles rusos matan y atrapan a civiles.

“He hablado hoy con los defensores de Mariúpol. Estoy en contacto constante con ellos. Su determinación, heroísmo y firmeza son extraordinarios”, dijo Zelenskyy en un mensaje en video el domingo por la noche, en alusión a la asediada ciudad sureña que ha sufrido algunos de los horrores y privaciones más duros de la guerra. “Ojalá los que llevan 31 días pensando en cómo entregar docenas de aviones y tanques tuvieran el 1% de su valor”.

La embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, dijo el domingo en el programa “Meet the Press” de la cadena NBC que su país había escuchado a Biden “fuerte y claro”.

“Ahora, depende de todos nosotros detener a Putin mientras todavía sea local en Ucrania porque esta guerra no se trata solo de Ucrania, sino de un ataque a la democracia”, indicó.

La invasión rusa en Ucrania, ya en su 32do día, se ha paralizado en muchos puntos. La intención de Rusia de rodear con rapidez la capital, Kiev, y forzar su rendición ha chocado con una firme resistencia ucraniana reforzada por armas de Estados Unidos y otros aliados occidentales.

También el domingo, Zelenskyy firmó una ley que prohíbe informar sobre movimientos de tropas y equipos que no hayan sido anunciados o aprobados por las fuerzas armadas. Los periodistas que violen la ley podrían enfrentar de tres a ocho años de prisión. La ley no diferencia entre reporteros ucranianos y extranjeros.

El Ministerio de Defensa de Gran Bretaña informó el domingo de movimientos rusos que intentaban cercar a las fuerzas ucranianas que combaten en las regiones separatistas en la zona oriental del país.

Moscú afirma que su objetivo es arrebatar de manos de Ucrania toda la región oriental de Donbás. La región lleva desde 2014 controlada parcialmente por separatistas apoyados por Rusia. Un destacado oficial militar ruso dijo el viernes que se estaban redirigiendo tropas al este desde otras zonas del país.

El líder de un área controlada por los separatistas de Donbás dijo el domingo que quiere realizar una votación sobre unirse a Rusia, palabras que pueden indicar un cambio en la posición rusa. Leonid Pasechnik, líder de la autoproclamada República Popular de Luhansk, dijo que “pronto” realizarán un referendo para convertirse en parte de Rusia.

Rusia ha apoyado a los rebeldes separatistas en Lugansk y la vecina Donetsk desde que estalló una insurgencia allí poco después de que Moscú se anexó la península ucraniana de Crimea en 2014. En conversaciones con Ucrania, Moscú exige a Kiev que reconozca la independencia de Donetsk y Luhansk.

Kyrylo Budanov, jefe de la inteligencia militar ucraniana, acusó a Rusia de intentar dividir Ucrania en dos, como Corea del Norte y Corea del Sur.

“Los ocupantes intentarán llevar los territorios ocupados a una única estructura cuasi estatal y enfrentarla a la Ucrania independiente”, dijo Budanov en un comunicado emitido por el Ministerio de Defensa. El funcionario predijo que guerrillas de los ucranianos descarrilarían tales planes.

Ucrania dice que para derrotar a Rusia, Occidente debe proporcionarle aviones de combate y no solo misiles y otros equipos militares. Una propuesta de transferir aviones polacos a Ucrania a través de Estados Unidos fue cancelada por preocupaciones de la OTAN de verse arrastrada a un conflicto militar con Rusia.

En su mensaje en video, Zelenskyy advirtió con indignación a Moscú que está sembrando un profundo odio hacia Rusia entre su población, mientras el fuego constante de artillería y los bombardeos reducen ciudades a escombros, matan a civiles y obligan a otros a esconderse en refugios y buscar agua y comida para sobrevivir.

“Están haciéndolo todo para que nuestra gente abandone por sí misma la lengua rusa, porque ahora la lengua rusa sólo se asociará a ustedes, a sus explosiones y asesinatos, a sus crímenes”, dijo Zelenskyy el sábado por la noche en un apasionado mensaje en video.

Por su parte, Biden finalizó su visita a Polonia, donde se reunió con los ministros ucranianos de Exteriores y Defensa, visitó a tropas estadounidenses y vio a refugiados de la guerra. Antes de marcharse hizo una condena enérgica y muy personal al presidente de Rusia, Vladimir Putin, y dijo: “Por Dios, este hombre no puede permanecer en el poder”.

La Casa Blanca aclaró con rapidez que Biden no pedía un cambio de gobierno inmediato en Moscú. El vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, condenó las declaraciones y dijo que “no depende del presidente de Estados Unidos y no depende de los estadounidenses decidir quién permanece en el poder en Rusia”.

El domingo por la mañana aún había un olor a productos químicos en el aire mientras bomberos de Leópolis rociaban agua sobre una zona quemada en una instalación petrolera alcanzada por el ataque ruso.

Un guardia de seguridad en el lugar, Yaroslav Prokopiv, dio que había visto tres proyectiles impactar contra el lugar y destruir dos tanques de crudo, aunque nadie resultó herido.

“El tercer ataque me tiró al suelo”, dijo.

Los ataques rusos en rápida sucesión remecieron una ciudad que se ha convertido en refugio para unas 200.000 personas que han tenido que huir de sus hogares. Leópolis se había librado en gran parte de la violencia desde que comenzó la invasión, aunque los misiles alcanzaron un centro de reparaciones de aviones cerca del principal aeropuerto hace una semana.

Cerca del lugar del primer impacto, en el oscuro y abarrotado refugio antibombas bajo un bloque de apartamentos, Olana Ukrainets, profesional de tecnologías de la información de 34 años, dijo que no podía creerse que tuviera que esconderse de nuevo tras huir de la ciudad de Járkiv, en el nordeste y una de las más bombardeadas en la guerra.

“Estábamos a un lado de la calle y lo vimos al otro lado”, dijo. “Vimos fuego. Le dije a mi amiga ‘¿Qué es esto?’. Después oímos el sonido de una explosión y cristales rotos. Intentamos escondernos entre edificios. No sé cuál era el objetivo”.

Un centro de investigación nuclear de Járkiv volvió a ser blanco de proyectiles rusos y los combates impedían evaluar los daños, según la agencia ucraniana de supervisión nuclear.

Járkiv lleva asediada por fuerzas rusas desde el inicio de la invasión y se ha visto bajo fuego reiterado de artillería contra sus edificios residenciales e infraestructura crítica.

Las autoridades ucranianas han informado antes de daños por proyectiles rusos en edificios del centro, pero no se han detectado fugas de radiación. La Agencia Internacional de Energía Atómica ha señalado que el material nuclear en el lugar siempre es subcrítica y que el inventario de material radiactivo es muy pequeño, lo que reduce los riesgos de que se libere radiación.

La invasión ha expulsado a más de 10 millones de personas de sus hogares, casi un cuarto de la población ucraniana. De ellos, 3,8 millones han huido del país, según Naciones Unidas. Se cree que miles de civiles han muerto.