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Las Mundiales martes, 14 de diciembre de 2021

Médicos del Mundo apuntan que la mortalidad infantil podría haber aumentado un 42% por la pandemia

  • Médicos del Mundo apuntan que la mortalidad infantil podría haber aumentado un 42% por la pandemia

    Unicef, niño desarraigado en África.

    Foto: UNICEF/EP 

Europa Press
Madrid, España

La mortalidad infantil puede haberse incrementado un 42 por ciento debido a la pandemia de COVID-19, según el informe 'La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria 2021', presentado este martes en rueda de prensa por las ONG Médicos del Mundo y medicusmundi.

El documento cita un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que estimaba que la pandemia provocaría durante seis meses un aumento en las muertes infantiles diarias de más de 6.000, que se sumarían a las 14.245 muertes diarias esperadas de menores de 5 años.

"De confirmarse los datos se estaría hablando de un incremento diario del 42 por ciento, una cifra muy preocupante. En el informe de los avances de los ODS este incremento se cifra en 228.000 muertes adicionales debido a las interrupciones de los servicios de salud, ya que la mortalidad infantil directamente vinculada al SARS COv-2 es muy escasa", explican las ONG en su texto.

Hace 20 años, cuando se redactó el primer informe de esta serie, el VIH/sida era una de las mayores prioridades de la salud mundial. En 2021, otra enfermedad transmisible, la COVID-19, ocupa el primer puesto entre estas preocupaciones. Por segundo año consecutivo es la enfermedad infecciosa por una sola causa que ha provocado más muertes en el planeta, además de agravar la situación del resto de patologías.

Los representantes de la ONG han advertido de que, pese a que las vacunas "han supuesto un cambio en la evolución de la pandemia", solo lo ha hecho "en aquellos países que han podido acceder a ellas". "El acaparamiento de dosis por parte de los países más enriquecidos revela el fracaso de la comunidad internacional y lo alejados que estamos de una adecuada gobernanza mundial de salud. Solo un dato: 241 millones de dosis se tendrán que tirar si no se emplean antes de que finalice 2021", esgrimen.

Mientras, lamentan que la iniciativa COVAX, creada para poder distribuir 2.000 millones de dosis en 92 países de bajos ingresos este año, "solamente había repartido 330 millones hasta octubre". "Urge suministrarlas a los países empobrecidos para limitar los riesgos de las variantes Delta y Ómicron y reducir la posibilidad de aparición de otras nuevas, porque la pandemia está lejos de controlarse globalmente", reclaman en su informe.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, ha lamentado que la cooperación "va dando pasos pero lo cierto es que no los va dando a la velocidad que necesitamos".

"Seguimos teniendo una masa importante de la población en situación crítica y una masa mucho mayor en situación casi crítica, ese es el problema. En los últimos 20 años las desigualdades se han incrementado. Hay que mejorar la salud pero de la forma más equitativa entre todos. El incremento de la desigualdad no es justo", ha argumentado.

El presidente de medicusmundi Internacional, Carlos Mediano, ha reivindicado que "el mayor problema es la inequidad", que se visibiliza con el "reparto de vacunas". "La inequidad tiene que ver mucho sobre qué modelos sociales, económicos y políticos tenemos", ha destacado.

En la misma línea, el vicepresidente de Médicos del Mundo, José Félix Hoyo, ha manifestado que "cada vez hay más necesidades y menos facilidades para trabajar en acción humanitaria en determinadas zonas del planeta". "Este aumento amplía la brecha de financiación y complica el acceso dificultando a nuestras organizaciones cumplir su mandato, perjudica a las poblaciones afectadas por conflictos u otros desastres y vulnera el derecho internacional", ha agregado.

Por su parte, la jefa del área de salud de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID), Cruz Ciria, también ha puesto en valor la necesidad de seguir incrementando la financiación en la cooperación al desarrollo.

"Por ejemplo, solamente el 16 por ciento de los países tiene capacidad de producir datos fiables, tienen que ser enfocados al fortalecimiento de los sistemas de salud. Si no tenemos datos no podemos planificar ni saber lo que ocurre ni hacer nada", ha afirmado.

ESPAÑA SIGUE A LA COLA EN AYUDA AL DESARROLLO, AUNQUE MEJORA

El informe recoge que España se coloca en el puesto 12 de 27 en cuanto a volumen de ayuda al desarrollo (AOD) aportada, pero en el puesto 19 porcentualmente, de modo que se mantiene aún en el vagón de cola de los donantes tradicionales, a pesar de mejorar 2 puestos.

En 2020, la AOD española disminuyó en 15 millones, situándose en el 0,23 por ciento de la renta nacional bruta, un porcentaje muy alejado del 0,32 por ciento de la media del conjunto de donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), del 0,50 por ciento de la media de los países de la Unión Europea y del compromiso del 0,7 por ciento adquirido hace más de 50 años en el seno de las Naciones Unidas.

Mediano ha señalado que la cooperación "es la única herramienta para intentar paliar un poquito estas inequidades". "Solo seis países destinan el 0,7 por ciento, un compromiso que se inició hace 50 años", ha denunciado.

En cuanto a la inversión en salud dentro de esta cooperación, Mediano ha esgrimido que se destina en torno al 12 por ciento, aunque "curiosamente" bajó este porcentaje en 2020, coincidiendo con los peores momentos de la pandemia de COVID-19.

En el caso de España, el presidente de medicusmundi Internacional ha criticado que España se encuentra "en el tercio más bajo del conjunto de países donantes": "En 2020, multiplicó su peso en cooperación de salud, hasta el 7,5 por ciento, pero muy lejos del 12 de media que destina el resto de donantes".

LA CRISIS CLIMÁTICA, UNA CRISIS DE SALUD

Al mismo tiempo, las ONG sostienen que la COVID-19 no puede olvidar "el otro gran desafío de nuestro tiempo", el cambio climático. Así, el informe esgrime que la mortalidad asociada a las olas de calor en personas mayores de 65 años ha aumentado un 80 por ciento desde el año 2000.

"Los cambios en la distribución de vectores que transmiten enfermedades, como malaria, dengue o zika, harán que aumenten estas enfermedades y más de 200 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse dentro de su país por motivos climáticos de aquí al año 2050. Estamos ante una pandemia global inminente, ante la que todos los países tienen la responsabilidad de actuar, fortaleciendo la salud pública para salvar vidas", alertan.