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Justicia ordena detener por 90 días a exguerrillera y opositora en Nicaragua

La exguerrillera sandinista Dora María Téllez y la opositora Tamara Dávila permanecerán en prisión hasta por 90 días bajo la acusación de "incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos" y "pedir intervenciones militares" contra el Gobierno de Daniel Ortega, según informó este lunes el Ministerio Público.

La Fiscalía indicó que la Justicia admitió la solicitud de ampliación a 90 días del plazo para la investigación complementaria durante una audiencia especial de garantías constitucionales y dictó la "detención judicial" por tres meses contra las dos políticas opositoras.

La Policía de Nicaragua, que dirige Francisco Díaz, un consuegro del mandatario, detuvo la noche del sábado a Dávila, una feminista miembro del Consejo Político de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, y un día después a Téllez, una histórica combatiente sandinista y antigua compañera de lucha de Ortega.

Durante el pasado fin de semana, la Policía arrestó a seis disidentes sandinistas que forman parte de la directiva de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), antes llamado Movimiento Renovador Sandinista (MRS), una escisión del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Entre los aprehendidos está el también exguerrillero Hugo Torres, quien junto a Téllez, y otros, participaron el 22 de agosto de 1978 en el comando sandinista que tomó por asalto el Palacio Nacional e hizo rehenes a los legisladores afines al dictador Anastasio Somoza Debayle, derrocado hace casi 42 años, y el exvicecanciller Víctor Hugo Tinoco.

FAMILIARES DENUNCIAN DETENCIÓN VIOLENTA

Familiares de la exguerrillera, así como de Vigil, denunciaron que las mujeres fueron víctimas de abusos durante su detención y allanamiento de su casa, que calificaron de "totalmente arbitrario y violento".

"La Policía Orteguista desplegó un operativo militarizado absurdo, que incluyó a más de 60 antimotines, cuatro patrullas, vehículos de parapolicías, y otros civiles no identificados que rodearon constantemente el vecindario", indicaron, en un relato compartido a periodistas.

"Encañonaron a una persona y la amenazaron con matar a los cuatro perros de la casa. Acto seguido antimotines golpearon a Ana Margarita, posteriormente agarraron del pelo a Dora María y le dieron un golpe en el estómago, las esposaron y montaron en un vehículo que las personas no lograron ver", según el relato.

"Ambas opositoras fueron amenazadas con arma de fuego y golpeadas por efectivos de la Policía", agregó.

Otras dos personas fueron detenidas y trasladas para ser interrogadas a una sede de la Policía Nacional, de la que no salieron hasta antes de la medianoche, de acuerdo con la descripción.

¿DESAPARECIDOS?

El abogado de la Unidad Nacional Roger Reyes dijo que Téllez y Vigil, así como el resto de opositores capturados en las últimas dos semanas, pueden ser considerados como "desaparecidos", ya que no se sabe nada sobre ellos.

"Nada nos da fe de que los (opositores) que han sido capturados se encuentran donde Ortega dice que están, que es en El Chipote (Dirección de Auxilio Judicial), mientras tanto los consideramos como desaparecidos", indicó Reyes.

La única forma de saber que un "preso político" está en manos de la Policía Nacional es cuando los carceleros aceptan los alimentos que les llevan sus familiares, pero incluso eso no es una garantía de que se encuentra en ese lugar, sostuvo.

En condiciones similares a las de Téllez y Vigil están otros 13 opositores, incluyendo los aspirantes presidenciales Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro García, según la Unidad Nacional.

También el extitular del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) José Adán Aguerri, el exvicecanciller José Pallais, la opositora Violeta Granera, y otros cuatro disidentes sandinistas.

Además, otros dos excolaboradores de una ONG que han sido detenidos en las últimas dos semanas bajo la acusación de diversos delitos.

Los arrestos y acusaciones judiciales se dan a menos de cinco meses de las elecciones generales, en las que Ortega se jugará 42 años de dominio casi total sobre la política de Nicaragua.