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Aprensión

Gobierno de Brasil se prepara para enfrentar protestas

La policía antidisturbios enfrenta una manifestación en las calles de Río de Janeiro, en Brasil, donde el gobierno se prepara para enfrentar protestas masivas. AFP

¿Puede Brasil ser el próximo país alcanzado por la ola de protestas masivas y convulsión social y política que ha afectado a buena parte de Latinoamérica en el último tiempo?

La pregunta parece inquietar al gobierno de Jair Bolsonaro, que ha comenzado a mostrarse dispuesto a endurecer las medidas represivas e incluso adoptar métodos de la última dictadura militar para contener posibles desbordes.

Bolsonaro admitió en la noche del lunes que un proyecto de ley oficial que exime de culpa a agentes de seguridad y militares que cometan algún exceso prohibido por ley durante operaciones especiales podría ser aplicado para evitar protestas.

“Protesta es una cosa. Vandalismo y terrorismo es otra completamente diferente. Si van a incendiar ómnibus y bancos, invadir ministerios, eso no es una protesta. Si el congreso apoya lo que estamos pidiendo, esas protestas van a ser simplemente impedidas”, dijo el presidente a la prensa local.

Bolsonaro había sido consultado sobre si existe relación entre el proyecto del gobierno, llamado de “excluyente de ilicitud”, y algún intento por evitar en suelo brasileño manifestaciones similares a las que sacuden a vecinos como Chile y Bolivia.

En la misma sintonía que el presidente, el ministro de Economía brasileño Paulo Guedes también dijo en la noche del lunes que “no se asusten” si alguien pide al gobierno que aplique tácticas de la dictadura para controlar las calles ante un eventual escenario de “caos” similar al que sacudió a varios países de Latinoamérica.

Durante una visita oficial en Washington, Guedes aseguró a periodistas brasileños que es “irresponsable llamar a las personas a la calle”, en una crítica elíptica al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y a la oposición de izquierda que habla de manifestarse contra el gobierno.

El ministro se refirió a una medida conocida como AI-5, instrumentada en 1968 por el presidente de facto Arthur Costa y Silva, que suspendió garantías constitucionales y les quitó a los congresistas derechos políticos, en el inicio de una época marcada por detenciones clandestinas y torturas.

SEPA MÁS

El temor a Lula da Silva

Problemas.

“Existe preocupación de que Lula pueda ejercer un liderazgo importante y crear problemas para el gobierno”, dijo el politólogo de la Universidad de Río, Mauricio Santoro.

Potencial.

“Hay un potencial de insatisfacción grande alimentado por la retomada lenta de la economía, declaró Paulo Calmon, otro politólogo.

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