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La República de Irlanda cumple 70 años y como es costumbre, sin celebraciones

Una calle de Dublín

Irlanda logró la independencia del Reino Unido en 1922, después de siglos de ocupación británica, pero tardó otros 27 años en convertirse en una república, que cumple este jueves su 70 aniversario.

No obstante, el cumpleaños de la República de Irlanda es peculiar, pues no tiene grandes celebraciones oficiales, ni solemnes discursos, ni desfiles militares.

El principal mensaje enviado hoy por su primer ministro, el democristiano Leo Varadkar, iba dirigido a su colega británica, la conservadora Theresa May, a quien recordó que la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) no debe poner en peligro el acuerdo del Viernes Santo, el texto que puso fin al conflicto norirlandés.

Varadkar advirtió de que, "con o sin" un "brexit" ordenado, Londres tiene la obligación de asegurar que este divorcio no "erosionará los derechos" de los ciudadanos de la provincia británica de Irlanda del Norte, adquiridos en virtud de ese acuerdo, ya sean católicos-nacionalistas o protestantes-unionistas.

"Seguirán disfrutando del derecho a viajar, trabajar, estudiar libremente por toda la UE, beneficiándose de esos derechos para no ser discriminados por motivos de nacionalidad", declaró el líder irlandés ante el Senado, después de considerar inapropiado que no se celebre "el día de la República de Irlanda".

Y eso que el republicanismo ha estado en el ADN de los irlandeses desde el Levantamiento de Pascua de 1916, sofocado sangrientamente por el Ejército de Su Majestad después de que los sublevados proclamasen la república.

Dos años después, el Parlamento irlandés volvió a declarar la república y su Gobierno emprendió la Guerra de Independencia contra el Reino Unido entre 1919 y 1921, que desembocó en la creación del Estado Libre Irlandés en 1922.

El Tratado Anglo-Irlandés sentó las bases de ese nuevo país que, sin embargo, no era una república, sino un dominio de la Corona asociado a la Commonwealth y compuesto por 26 condados.

Los otros seis condados se convertirían en Irlanda del Norte -de mayoría protestante-unionista-, lo que provocó la Guerra Civil Irlandesa entre 1922 y 1923.

Veintiséis años después, por fin, el Gobierno de coalición liderado por el primer ministro John A. Costello, del partido democristiano Fine Gael, y su "número dos" y exjefe del IRA Sean MacBride dictaron la Ley de la República de Irlanda, que entró en vigor el 18 de abril de 1949.

"En Irlanda hemos declarado la república en multitud de ocasiones, pero ésta fue la única reconocida internacionalmente. Además acabó con ciertas ambigüedades", ha recordado estos días Varadkar.

"Hasta 1949, las acreditaciones de los nuevos embajadores tenían que pasar por el Palacio de Buckingham, y el rey tenía que aprobar las misiones diplomáticas irlandesas en el extranjero. Esto causaba, a veces, confusión y vergüenza", ha explicado el líder del Fine Gael.

Aunque la Ley de la República de Irlanda fue aprobaba por la mayoría de las fuerzas de la Cámara Baja (Dáil), el republicano partido Fianna Fáil de Eamon de Valera -el primer presidente de Irlanda y varias veces "taoiseach" (jefe del Gobierno)- lo hizo a regañadientes.

De Valera, a pesar de tener unas credenciales nacionalistas impecables, quería mantener los vínculos con la Corona para ganarse la confianza de los protestantes norirlandesas, con vistas a venderles, en el futuro, una Irlanda reunificada, mayoritariamente católica, pero respetuosa con sus tradiciones.

Además, consideraba que la república podía ser vista por los nacionalistas norirlandeses como un instrumento de aislamiento, de ahí que se hayan evitado grandes celebraciones al respecto, a pesar de que la Constitución irlandesa mantuvo sus demandas territoriales sobre los seis condados del norte hasta hace apenas 20 años.

El caso es que Londres respondió con la Ley de Irlanda de 1949, un texto con el que blindó el estatus de Irlanda del Norte dentro del Reino Unido y cerró la puerta a una posible unificación, una opción que sí dejaba entrever el Tratado Anglo-Irlandés.

El periodista y autor David McCullagh, el principal biógrafo de Costello, escribió que "sus acciones ayudaron posiblemente a plantar las semillas de las campañas fronterizas" lanzadas por el IRA a finales de la década de los 50 y principios de los 60.

No fueron ofensivas armadas significativas, pero sirvieron para mantener al IRA en hibernación hasta el estallido en 1969 del conflicto norirlandés, que dejó durante 30 años de violencia más de 3.500 muertos, la mayoría a manos del terrorismo republicano.

El acuerdo del Viernes Santo lanzó un proceso de paz cuyo éxito, en parte, ha sido posible gracias al acercamiento que han protagonizado desde entonces Londres y Dublín, dando lugar a un escenario de cooperación y amistad amenazado ahora por el "brexit".

Esta ruptura ha tensado las relaciones entre ambos países, así como entre el Gobierno irlandés y los unionistas norirlandeses, quienes ven en Varadkar a un nuevo Costello.

El primer ministro se mantiene intransigente respecto a la permanencia de la salvaguarda fronteriza en el acuerdo de ruptura pactado por Londres y Bruselas, pensada para asegurar la invisibilidad de la barrera entre las dos Irlandas, clave para sus economías y el proceso de paz.