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May aplaza el voto del "brexit" para intentar reabrir el diálogo con Bruselas

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, admitió hoy que estaba abocada a una amplia derrota en la votación sobre el acuerdo del "brexit" prevista para mañana, por lo que la ha aplazado de manera indefinida y regresará a Bruselas para tratar de reabrir la negociación.

La jefa de Gobierno pedirá a los líderes de la Unión Europea (UE) "garantías adicionales" sobre el mecanismo de seguridad diseñado para evitar una frontera en Irlanda del Norte, que según los euroescépticos puede obligar al Reino Unido a mantener el vínculo con las estructuras comunitarias durante años.

Decenas de diputados conservadores han amenazado con rebelarse y votar contra el pacto, refrendado a finales de noviembre por los 27 socios europeos restantes y que requiere el visto bueno de la Cámara de los Comunes para entrar en vigor.

La falta de respaldo en el Parlamento británico ha aumentado el temor a que el Reino Unido abandone la UE el próximo 29 de marzo de forma no negociada, un escenario que según el Banco de Inglaterra puede comportar una caída del 8 % en el PIB británico.

Tras el anuncio de May, la libra esterlina bajó un 1,75 % frente al dólar y un 1,45 % respecto al euro, mientras que la patronal británica de empresarios CBI alertó de que se puede abrir una "crisis nacional" si no se aprueba "pronto" un acuerdo.

La primera ministra ha mantenido contactos el pasado fin de semana con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el de la Comisión, Jean-Claude Juncker, así como con la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro irlandés, Leo Varadkar.

Prevé además reunirse con diversos dirigentes comunitarios en los próximos días, antes de la cumbre europea que comenzará el próximo jueves.

May rechazó concretar cuándo espera someter a votación el acuerdo del "brexit" y la líder conservadora en los Comunes, Andrea Leadsom, se limitó a confirmar que las dos cámaras del Parlamento mantienen sus planes de iniciar el receso navideño el 20 de diciembre y retomar su actividad el 7 de enero.

"Si hubiéramos seguido adelante con la votación de mañana, el acuerdo hubiera sido rechazado con un margen significativo", declaró May ante los diputados, mientras que el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, esgrimió que el Gobierno "ha perdido el control de los acontecimientos".

El Partido Nacionalista Escocés (SNP), el Liberal Demócrata y el galés Plaid Cymru han expresado su apoyo a una eventual moción de censura laborista contra May, si bien los votos de las cuatro formaciones no suman la mayoría necesaria para que prospere.

Un portavoz del partido de Corbyn expresó que el partido planea dar ese paso cuando considere que la moción tiene "opciones de prosperar".

"Cuando (May) regrese con el mismo acuerdo a la Cámara de los Comunes, sin cambios significativos, más gente en la cámara deberá enfrentarse con esa realidad", esgrimió ese portavoz.

Cuestionado por el tipo de garantías que el Ejecutivo conservador espera obtener de Bruselas, el ministro de Comercio Internacional, Liam Fox, argumentó por su parte que no quiere modificar la declaración política sobre la futura relación entre ambos lados del canal de la Mancha, uno de los dos documentos que conforman el acuerdo del "brexit".

Pide, en cambio, "cambios en el modo como el tratado de salida es interpretado", en referencia al texto legalmente vinculante que establece las condiciones en las que el Reino Unido abandonará la UE.

El debate de hoy en los Comunes atrajo a diversos grupos de manifestantes a las inmediaciones del palacio de Westminster, entre ellos defensores de que se convoque un segundo referéndum, una opción que May volvió a descartar.

"Los ciudadanos de este país comprendían lo que estaban votando (en junio de 2016), sabían lo que querían, en términos de abandonar la Unión Europea, y debemos escucharles", argumentó la jefa de Gobierno.

Tampoco respalda por el momento una nueva consulta Corbyn, que mantiene que su principal objetivo es forzar la convocatoria de unas elecciones anticipadas.

Más de 50 parlamentarios laboristas le enviaron una carta para pedirle que evalúe la opción de defender un referéndum: "Es imperativo que el país entienda claramente dónde se sitúa nuestro Partido Laborista en este momento crítico", señala la misiva.

Arlene Foster, la líder del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP) -de cuyos 10 diputados depende la mayoría conservadora en los Comunes-, criticó por su parte al Gobierno por su "caótica" gestión e insistió en que el acuerdo al que ha llegado con Bruselas es un texto "fundamentalmente defectuoso".