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PERFIL

Nicolas Hulot, el ecologista más popular de Francia que no logró cambiar el mundo

Nicolas Hulot era hasta hace poco más de un año un caramelo inalcanzable para los gobiernos de Francia, que habían tratado de seducir al ecologista más popular del país, pero al que solo Emmanuel Macron logró integrar en su gabinete hasta el anuncio de su dimisión.

Hulot, ministro de Transición Ecológica y "número tres" del Ejecutivo, comenzó su carrera a finales de la década de 1970 como reportero de radio, donde marcó su estilo aventurero presentando sus viajes desde el centro de la acción.

En la siguiente década pasó a la pequeña pantalla, donde dirigió una serie de programas de pedagogía medioambiental seguidos por hasta nueve millones de telespectadores, lo que le convirtió en un personaje querido de la televisión gala, a semejanza de figuras como Jacques Cousteau o Félix Rodríguez de la Fuente.

En paralelo a las reflexiones ecologistas que plasmó en varios libros, Hulot creó en 1990 la Fundación Ushuaïa, rebautizada como Fundación por la Naturaleza y el Hombre, cuya misión es la educación y protección del medioambiente.

Con el nuevo milenio, su conversión a la política se concretó cuando el reportero -que no contaba con diploma universitario- empezó a ser requerido por la administración, tras la publicación en 2002 de su libro "Combien de catastrophes avant d'agir?" (¿Cuántas catástrofes se necesitan para actuar?), un manifiesto de su descontento hacia el poder público.

El entonces presidente Jacques Chirac lo invitó a aconsejarle en cuestiones medioambientales y le propuso el cargo de ministro de Ecología, rechazado por Hulot.

A partir de ahí comenzó la caza que durante casi veinte años ha llevado a prácticamente todos los cargos políticos a buscar, si no su presencia en el Gobierno, al menos sí su consejo.

Las voces que lo reclamaban incluso para el Palacio del Elíseo habían comenzado a sonar con fuerza antes de las elecciones de 2007, pero Hulot siguió negándose a entrar en las más altas esferas de poder, a las que se apegó sin embargo como consejero.

Suya fue la proposición de incluir una carta medioambiental en la Constitución Francesa, en 2005, así como el pacto ecológico que firmaron los principales candidatos a las presidenciales de 2007, como la socialista Ségolène Royal o el conservador Nicolas Sarkozy, sabedores del arrastre del presentador.

Tras la victoria de Sarkozy en esas elecciones, fue invitado a participar como asesor en el proyecto ecologista del Gobierno, pero pronto lo abandonó, "decepcionado" por las políticas adoptadas.

Se animó por fin a actuar con nombre propio en 2011, cuando concurrió a las primarias ecologistas frente a la exjueza Eva Joly, que venció finalmente.

El último intento fue el de François Hollande, en 2016, que le propuso un "súper ministerio" con Ecología, Energía y Transporte.

Hulot rechazó sin aclarar sus motivos, aunque sus más cercanos explicaron que, a un año del fin del mandato socialista, "ya era muy tarde para actuar".

Los detractores de Hulot lo acusan de no ser suficientemente radical y lo critican por formar parte del capitalismo permitiendo que su ONG se financie con grandes grupos como EDF o L'Oréal, y otros lo acusan en cambio de ser "demasiado pesimista".

Este punto quedó claro ya en 2009, cuando presentó su documental "Le Syndrome du Titanic", una adaptación de su libro, que fue tildado de "alarmista" e incluso de defender un espíritu de culpabilidad.

El ministerio que aceptó finalmente en 2017, Transición Ecológica, evidenció la intención de liderar una toma de conciencia general que hiciera de la ecología una de las principales causas del Gobierno de Macron.

"Una acumulación de decepciones" impulsada por la "significativa presencia de grupos de presión en los círculos de poder", según reconoció el ya exministro, marcó su salida definitiva del Gobierno.

Asesta, con su marcha, un fuerte golpe a la iniciativa "Make our planet great again" (Haz nuestro planeta grande de nuevo) con la que Macron replicó al estadounidense Donald Trump -y su "Make America great again"- tras retirarse EEUU del Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático en junio de 2017.