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Las Mundiales viernes, 10 de agosto de 2018
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También una máquina de escribir ayudó a "reconstruir" a Puerto Rico

Ana Mengotti/EFE
Miami

  

Una máquina de escribir Smith Corona con la que cinco comunicadores latinoamericanos escribieron "cartas de amor" en Puerto Rico es el centro de una exposición en Miami que recuerda que once meses después del huracán María la "isla del encanto" todavía necesita ayuda.

Con esta máquina a prueba de cortes de electricidad como los sufridos en Puerto Rico a causa de María, el director general y cuatro integrantes de la oficina de la agencia de comunicación Edelman en Miami hicieron de escribas para los vecinos de Toa Baja, el pueblo más afectado por el huracán María, cuando a comienzos de este año viajaron a la isla para ayudar en la reconstrucción.

Las "cartas de amor", como ellos las llaman, contienen palabras de agradecimiento de habitantes de ese pueblo a los familiares y vecinos que les ayudaron en los peores momentos, algo no expresado entonces que salió a la superficie casi once meses después.

Esos mensajes, las fotos de los vecinos de Toa Baja y Aguadilla y otros objetos relacionados con ese viaje solidario rodean a la máquina de escribir en la exposición "Reconstruyendo con amor", que hoy abrió sus puertas al público en el barrio miamense de Wynwood.

Un rollo de papel de la máquina después de que alguien tecleara a lo largo 4.600 líneas, una por cada una de las personas que según fuentes no oficiales murieron a causa de María, cuelga del techo de la sala de exposición como una guirnalda.

Precisamente el Gobierno puertorriqueño elevó hoy a 1.400 la cifra oficial de víctimas mortales de María, que impactó en Puerto Rico como huracán de categoría máxima en septiembre pasado.

El colombiano Carlos Correcha-Price, director general de Edelman en Miami, dice a Efe que cuando él y Melissa Gómez, Yasmine Esparza, Jessica Mayoral y Andrea Edde partieron para hacer voluntariado en Puerto Rico durante una semana tenían claro que, además de pintar casas y hacer arreglos, querían aprovechar sus dotes de comunicadores para exponer la magnitud de la tragedia fuera de la isla.

Pero también querían "tocar la fibra" de las comunidades donde estuvieron, relacionarse con ellos y conocer historias relatadas en primera persona.

Fue así como supieron del agradecimiento no expresado, algo que María Cortés, una mujer de Toa Baja, de 38 años y madre de tres hijos, atribuye a la "timidez u alguna otra cosa" fruto de los malos ratos vividos. "Todo quedó destruido y muchos lo perdieron todo. La gente estaba muy deprimida", dice a Efe por teléfono.

El grupo de Edelman, formado por Correcha-Price, dos colombianas, una venezolana y una puertorriqueña, propusieron a los vecinos que lo dijeran en cartas que ellos mismos escribirían al dictado con la máquina que habían llevado desde Miami.

A algunos tuvieron que ayudarles a redactar lo que querían decir, otros lo expresaron de corrido, como María Cortés, quien escribió la carta a su hijo de ocho años que la acompañó y aun hoy lo hace en todos sus trabajos por el bien de la comunidad.

Después del huracán, Cortés se dedicó a preparar comida para la comunidad ayudada por otras mujeres de Toa Baja y aún sigue en esos menesteres, ayudando ahora a ancianos, discapacitados y otras personas que si no fuera por eso vivirán de "café, galletas y pan".

Según cuenta a Efe, si no se hubieran unido todos los vecinos, incluso -dice- algunos que no se hablaban, "todavía estaríamos sacando lodo".

"Ya no somos vecinos, ahora somos como una familia", dice.

Para ella, que estuvo seis meses sin electricidad y ahora se prepara para montar una cocina comunitaria dentro de una iglesia católica con muebles y utensilios recogidos de aquí y allá -"las bendiciones nunca faltan"-, expresar sentimientos en las cartas que los voluntarios escribieron también ayuda a la reconstrucción.

El propósito de la exhibición en Miami es prolongar la atención sobre la situación en Puerto Rico, que enfrenta una nueva temporada de huracanes sin haberse recuperado aún de la del año pasado, y recaudar fondos para  Mentes Puertorriqueñas en Acción (MPA).

Alejandro Silva Díaz, director ejecutivo de MPA, señala que María marcó un antes y un después para Puerto Rico y la isla todavía "necesita mucha ayuda", diferente de la de los primeros meses después del huracán, cuando lo que se precisaba eran "suministros".

El enfoque ahora debe ser distinto y requiere que las fundaciones de Estados Unidos y otros países "miren a Puerto Rico".

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