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El predominio del amor

El amor de madre perdura más allá de los límites del tiempo.istock

LEsbia Gómez sueroEspecial para Listín Diario
​Santo Domingo

Corrientemente se conceptualiza que, en el campo humano, el amor tiene su base o asiento en el corazón.

Y pudiera inferirse que sí; toda vez que es en el corazón donde mora, activo, Cristo, hijo del Todopoderoso, Creador, Dios.

Sin embargo, es prolijo indicar que el amor se refracta desde el centro del corazón, con rayos refulgentes, envolviendo toda el aura de la organización humana, y lo hace reluciente, atrayente, compasivo, para darse y entregarse a cambio de nada.

El amor se manifiesta en toda su plenitud en el inmaculado servicio de la madre. Que no solo alberga la vida embrionaria del hijo en su claustro uterino, materno, sino que, a través del cordón umbilical, perdura per se, más allá de los límites del tiempo.

El fluido del amor como divina esencia nutre, alimenta y sostiene, activo, al hijo gestado en el vientre del alma por eternidad, sin desvanecer ni alterar su esencia de entrega y abnegación.

Es por ello que el Aspecto Femenino de Dios se manifestó en la mujer, que, en complicidad para expandir su creación de vida, la creó, como el más fino instrumento, para con amor y servicio inmaculado orquestar la más sublime sinfonía de vía.

Salve, oh Madre, la que no tiene horario para velar el desarrollo del hijo. La que no teme al contagio por enfermedad, la que abriga con el calor de unos brazos siempre listos para acunar. La que es capaz de dar su vida para salvar la del hijo. A ti, Mujer, sea el gozo de la Gloria de Dios. Bendita por siempre seas. 

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