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La Vida

Arlette Concepción Soriano: El sabor del esfuerzo que traspasa fronteras

Graduada con honores en el bachillerato y actualmente cursando el sexto semestre de la carrera de Hotelería y Turismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Gisela Mera
Especial para LD
Santo Domingo, RD

De la cocina de su abuela en Monte Plata a las aulas del Instituto Argentino de Gastronomía (IAG), la historia de Arlette Concepción Soriano confirma que la pasión, cuando se sostiene con disciplina, encuentra su camino.

A primera impresión, su forma de hablar transmite una seguridad poco común para sus 22 años. Sonríe con naturalidad, y en su rostro —marcado por pecas que acentúan su frescura— se percibe la mezcla de entusiasmo y determinación que define su carácter. No es casualidad: detrás de esa serenidad hay una historia de constancia.

Oriunda de San Francisco de Chirino, Monte Plata, Arlette vivió en el XII Foro Gastronómico de la Fundación Sabores Dominicanos un momento que aún describe como un “shock” de alegría. Al escuchar su nombre como ganadora de una beca de formación por un año en Argentina, su reacción fue inmediata y reveladora: “Lo primero que mi cerebro procesó fue: tengo que llamar a mi mamá”.

Un sueño forjado entre fogones y libros

Graduada con honores en el bachillerato y actualmente cursando el sexto semestre de la carrera de Hotelería y Turismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Arlette ha construido su camino equilibrando responsabilidades familiares y exigencias académicas. Es una de cuatro hermanos, en un entorno donde el esfuerzo no es opcional, sino parte de la vida cotidiana.

Su vínculo con la gastronomía comenzó mucho antes de pisar un aula. Nació en la cocina de su abuela, entre sabores, olores y aprendizajes que hoy forman la base de su vocación.

“Hay gente que me dice que le ‘baje dos’ a la universidad, porque casi no duermo de tanto esfuerzo, pero esta beca es la gran recompensa”, comenta. En su forma de decirlo no hay queja, sino convicción: hacer las cosas bien no es una opción, es una regla personal.

El logro de Arlette también pone en relieve el papel de la Fundación Sabores Dominicanos, cuyo foro se ha consolidado como una plataforma para impulsar el talento joven y fortalecer la identidad culinaria del país. La beca en el Instituto Argentino de Gastronomía representa más que un reconocimiento académico: es una apuesta al potencial humano.

“Es una gran oportunidad para servir de inspiración. Yo estaré marcando el inicio de una nueva generación en mi familia, siendo la primera en salir del país a capacitarse”, afirma.

Embajadora del sazón dominicano

Arlette no viaja sola. En su equipaje lleva las enseñanzas de su abuela, los valores que su madre le inculcó y el compromiso de representar el talento dominicano. Su meta en Argentina es clara: perfeccionar técnicas, aprender nuevos métodos y, al mismo tiempo, dejar su huella.

“Quiero que donde se mencione mi nombre, digan: esa es la dominicana que se destaca en todo”. De regreso, su intención es compartir lo aprendido con sus compañeros de la UASD, convencida de que el conocimiento adquiere verdadero valor cuando se multiplica.

Una lección de vida

Si tuviera que resumir su historia en una frase, no duda: “Cada esfuerzo tiene su recompensa”.

Y en esa afirmación se condensa todo. Arlette es, en esencia, el reflejo de una juventud que avanza con disciplina, arraigo y visión. Una historia que apenas comienza, pero que ya deja claro que el talento dominicano, cuando encuentra apoyo, no conoce fronteras. 

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