Fábulas en alta voz

La Santa Semana

Con esta inversión de actitudes ante la Santa Semana, no podemos ni imaginar las bendiciones que podemos encontrar al doblar la página.

Marta Quéliz, editora L2

Marta Quéliz, editora L2

El orden de los factores no altera el producto. Eso es lo que dice la propiedad conmutativa en la multiplicación. 

Desde mi óptica, y siendo muy osada, hoy preferí escribir Santa Semana y no Semana Santa, por el hecho de que tal vez, poniendo delante el nombre ‘Santa’, pudiera dársele el justo valor a estos días que describen el sacrificio, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo

Porque ¡caramba! Cada día es menor el respeto que sentimos por este tiempo de religiosidad y solemnidad. No hay que estar metido en la iglesia. De ninguna manera. Pero sí es importante que reflexionemos sobre cómo podemos recompensar a Jesús por todo lo que hizo y hace por nosotros. 

No nos exige nada. Sólo quiere que nos acerquemos más a Él, y que aportemos para que habitemos en un mundo mejor. Con esto lo que quiero es llamar la atención sobre lo bueno que es invertir el orden de lo que estamos haciendo.

Nosotros también lo traicionamos

Hoy Miércoles Santo, que se recuerda la traición de Judas, porque fue el día que éste acordó entregar a Jesús por 30 monedas de plata, es preciso recordar, que no sólo éste lo traicionó, sino que nosotros, también lo hacemos con nuestras actitudes, pues vivimos haciendo todo lo contrario a lo que Él ha hecho por nosotros. 

Cada vez que nos dejamos llevar por la vanidad, que le rendimos tributo al odio y le damos la espalda al amor que nos inculcó estamos tirando por el suelo sus enseñanzas y sus bendiciones.

Aun así, Jesús nos ama y, la muestra es que, por mal que nos portemos, cuando acudimos a Él, ahí está, porque todo lo perdona. Entonces, ¿qué nos cuesta seguir el camino correcto de la vida que con esmero diseñó para nosotros?

Cambiemos el orden

Con esta inversión de actitudes ante la Santa Semana, no podemos ni imaginar las bendiciones que podemos encontrar al doblar la página. Hazlo, y verás que te sentirás como en una ciudad fabulosa, donde la armonía es la reina y los milagros suceden.

Aprovecha este tiempo divino para ver otro lado de la vida. No es que no salgas en estos días de descanso laboral, sino que no dejes de lado prestar atención a lo que da origen a “estas vacaciones”: la traición, muerte y resurrección de Jesucristo. 

Pongamos primero la santidad y después nuestros intereses. Mañana es un gran día, y ni hablar de los que siguen hasta llegar al Domingo de Resurrección. Seamos comedidos. Pásenla bien.