folcloreando
Leonel Carrasco, un ser humano íntegro y solidario
Leonel se graduó de ingeniero civil y hoy se debe sentir orgulloso porque es parte de la historia del Metro de Santo Domingo
Mi barrio Villa Juana ha tenido en su haber gente buena, que mientras iba creciendo (no tanto) las iba tratando, aunque no socializara mucho porque, al vivir en una segunda planta, solo compartía con algunos vecinos que me quedaban cerca.
Solo visitaba la panadería de Plácido, donde el olor a pan recién horneado me hacía olvidar las horas de estudio; la farmacia Española a socializar con José, que siempre tenía una agradable conversación; a la fantasía de doña Elsa a comprar encajes y botones para mi madre que era modista, en fin, era una jovencita “buena soldá”, de esas que recorren el barrio con los ojos bien abiertos, absorbiendo la sabiduría popular.
Visitaba a doña Dinorah, a Juana y Medina, doña Gregoria, doña Tila y Elsa, Apolina, y tantas otras que tejían la red de Villa Juana con chismes sanos y consejos de madre.
A Leonel lo veía ocasionalmente cuando visitaba la casa de Luisita y Noemí, hijas de doña Gregoria, pero luego que “crecí” lo saludaba con respeto, lo observaba como un joven que se estaba superando. No importa en qué lugar crezca, se forme, para ser una persona de bien, porque el barrio te marca con su esencia humilde y luchadora.
Leonel, mi vecino de Villa Juana
Viviendo en Villa Juana, Leonel se graduó de ingeniero civil y hoy se debe sentir orgulloso porque es parte de la historia del Metro de Santo Domingo, ya que este proyecto lo vio nacer, crecer y multiplicarse ofreciendo un servicio a la comunidad económico, rápido, seguro y confortable. Imagínense, de carros de concho y “voladoras” a las vías modernas.
Leonel, mi vecino de Villa Juana, te respeto, te admiro y te distingo por ser una persona noble, solidaria, receptiva… tu integridad se siente, está latente.
Aunque no hice tanta vida clubística, recuerdo el patio a donde se forjó el Club Mauricio Báez, que ha dejado sus frutos en tantos jóvenes. Cuántos valores permeó en ellos: disciplina, solidaridad y ver el amanecer en pie.
¡Un abrazo de hermana!